“Se nos botan para atrás catro pingas deixamos de chamarnos choqueiros”

en la calle de la torre no quedã³ un centã­metro cuadrado de asfalto libre ante la avalancha choqueira javier alborã©s
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Ni la lluvia, ni el viento ni el frío intenso pueden con el espíritu choqueiro de A Coruña. La ciudad vivió ayer el día grande del Carnaval con una gran celebración desde la mañana a la noche en el entorno de la calle de la Torre y la plaza de España. A pesar de que el tiempo no acompañaba, los coruñeses salieron a la calle para demostrar la fuerza de esta fiesta en la ciudad. “Se nos botan para atrás catro pingas deixamos de chamarnos choqueiros”.

La lluvia obligó a trasladar a la tarde el concurso infantil de choqueiros, que se celebró junto
con el de disfraces

Miles de personas volvieron a recorrer ayer la calle entre la plaza de España y el campo de Marte al ritmo de las charangas que sonaron durante todo el día.

Bajo la atenta mirada del dios Momo, que vigila desde el viernes toda la programación del Carnaval de la ciudad, las comparsas volvieron a ser las protagonistas. Fueron ellas las que pusieron, un día más, el color y, sobre todo, la música a la fiesta, que incluyó como plato fuerte los concursos de choqueiros y de disfraces, tanto para niños como para los adultos, en los que participaron cientos de coruñeses.

 

programación

El Ayuntamiento tuvo que modificar la programación del Carnaval debido al tiempo. Las intensas lluvias de por la mañana obligaron a la organización a posponer hasta la tarde la celebración del concurso de choqueiros y la fiesta infantil, que estaba programada para las 11.00 horas en la plaza de España.

La fiesta se trasladó a las 17.30 horas, aunque se mantuvo el mismo escenario. De esta forma se hizo coincidir los concursos infantiles de choqueiros y disfraces, en los que quisieron participar cientos de pequeños para demostrar su arte disfrutando de la gran fiesta del Carnaval.

Al filo de las 19.00 horas, la programación se trasladaba a la parte alta de la calle de la Torre. Era entonces cuando la música de la Banda del Camión tomaba el relevo de las charangas que las comparsas seguían llevando arriba y abajo de la calle, para ofrecer el primero de los conciertos que dieron durante la tarde.

Una hora más tarde era momento de continuar con la parodia, la mofa y la diversión pura que enarbolaron los participantes adultos del concurso de disfraces. Sin sentido del ridículo, sin ningún tipo de vergüenza y con muchas ganas de pasarlo bien, los choqueiros subieron al escenario imágenes de lo más esperpénticas con las que quisieron encandilar al jurado, que debía repartir los premios del concurso.

Premiados y no premiados, lo cierto es que la gran cita del Carnaval volvió a cumplir con creces sus expectativas de diversión para todos los que de una forma o de otra participaron de la fiesta. El cierre de la jornada lo puso una segunda actuación de la Banda del Camión, a las nueve en la calle de la Torre.

Los disfraces más tradicionales se entremezclaron con la sátira social. Los políticos han sido, este año, una de las imágenes más recurrentes entre los asiduos al Carnaval. Pero si en algo se mantiene la tradición durante estas fechas es en el plano gastronómico. La gran filloada popular de ayer dio buena cuenta del éxito de estos manjares.

“Se nos botan para atrás catro pingas deixamos de chamarnos choqueiros”