La Cámara baja del Parlamento egipcio reanudó ayer sus sesiones después de que el presidente, Mohamed Mursi, revocara su disolución, y en medio de las dudas sobre su legitimidad que aún deben resolver los tribunales.
En una sesión relámpago de apenas doce minutos, el presidente del Parlamento, el islamista Saad Katatni, defendió a Mursi por haber restablecido las actividades y prerrogativas de la Cámara, disuelta anteriormente por la Junta Militar.
“El decreto del presidente no afecta al fallo del Constitucional, sino a la decisión de la Junta Militar de disolver la Asamblea”, apuntó Katatni.
El presidente del Parlamento se refería así a la sentencia del Constitucional, que el pasado 14 de junio anuló los últimos comicios legislativos por irregularidades, ya que representantes de partidos políticos habían concurrido como independientes, a los que la ley electoral reservaba un tercio de los escaños de la Cámara baja. n




















