Las pequeñas alas que impulsan una aventura

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A día de hoy, los drones son lo último. Parece que no hay nada que estos pequeños aparatos robotizados voladores no puedan hacer. Los militares los usan para disparar misiles, las agencias de rescate para tender cables, las grandes empresas se plantean usarlos en sus envíos a domicilio y en Rozas se creará un centro de investigación de estos multicópteros. Claro que las hélices de estos aparatos también impulsan proyectos más modestos, como el que dos coruñeses, José Manuel Miranda y Ángel del Real, hicieron realidad al fundar la empresa de drones Aerial-Works,  una de las seis de su tipo que funcionan en toda Galicia, aunque hay veinte dadas de alta. 
Ambos se conocieron hace unos quince años, gracias a su común afición por el aeromodelismo. “Yo tenía un primo que me metió el gusanillo”, explica Del Real. Empezaron hace 30 años, con aparatos de vuelo circular, esos maquetas que se atan por un ala y dan vueltas y vueltas. Después siguieron con aviones más y más complejos, aprendiendo sobre aerodinámica y motores. En el caso de Ángel del Real, la cosa fue mucho más allá: es piloto de aviones de carga. Por su parte, Miranda viene del mundo audiovisual. 
“Todo eso fue evolucionando hasta el momento en el que se han pasado estos sistemas al mundo profesional”, explican. Hace año y medio decidieron que todo lo que habían aprendido por diversión podía convertirse en el germen de una nueva empresa: “Decidimos que íbamos a hacerlo, veíamos que el sector iba a despuntar y que nuestros conocimientos podíamos meternos”. Lo estuvieron hablando durante meses, hasta que por fin decidieron despegar. 

muy distintos
Una de los factores que hay que tener en cuenta es que volar una máquina de estas y una maqueta de avión son cosas totalmente distintos. “Los drones son mucho más autónomos. De hecho, están para eso, por lo que tienen que ser muy fiables”, explica Del Real. Por su parte, Miranda aclara que lo divertido de los aviones de radiocontrol es precisamente lo difícil que es u manejo “son más inestables, para poder disfrutar de ellos lo hacemos difícil, pero en el tema de los drones está todo robotizado”.   
Es precisamente por eso que los drones tienen cuatro rotores como mínimo: porque es la forma más fácil de estabilizar un aparato, mucho más que un helicóptero. Pero también tiene sus limitaciones: no pueden funcionar con gasolina porque es muy difícil coordinar las revoluciones de cuatro motores, así que son siempre eléctricos. “Aún estamos con las primeras generaciones y están muy limitados con la autonomía y las prestaciones. También la ley nos limita mucho: no se puede volar sobre zonas habitadas, sobre aglomeraciones de personas, no se puede llevar cargas ni personas...”, aclaran. 
La empresa cuenta con dos modelos de fabricación propia. Y un tercero comercial, que suelen usar para la formación, porque se demanda mucho. Montan los drones por encargo.  “Buscamos una necesidad de un equipo específico, porque nosotros lo veamos o porque una empresa nos lo pide. Hay que ver la sensónica (qué tipo de cámara), la estructura y el motor...”, dice Del Real. 
Pero además de multicópteros, tienen modelo de ala fija, como un avión, porque hemos visto una demanda en el mundo agroforestal para medición de plantaciones y control de problemas que recorre más distancia y tiene más autonomía. A simple vista, parece una maqueta. “Volvemos por nuestros fueros”, bromea Miranda. Y lo han llamado  Gaviota, como su asociación.   

márketing
Pero hay quien opina que lo que impulsa a los drones no es tanto una hélice cm una burbuja y el propio Mirada reconoce que “es un poquito apuntarse al márketing”. La legislación y sus propias limitaciones, les restringen mucho. “Es un sector muy nuevo, con un comienzo tímido pero en dos o tres años habrá una curva exponencial”, opinan. 
El  mercado que ellos tratan de explotar es el industrial: inspecciones altura, mediciones de datos.. “Por ejemplo si tienes que revisar una línea de alta tensión, con un helicóptero tripulado, es un riesgo y el coste de un aparato tripulado es muy alto, mientras que el de un dron es cien veces inferior”, explica Del Real. 
Muchas veces, sus aparatos son los primeros que ven el potencial cliente, así que sea tan novedoso juega un poco en su contra. Y, además, hay otra pega que nunca le confesarían a un cliente: “Comparados con los aeromodelos, los drones son aburridísimos”. n

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