Corea del Norte avisa de que las inminentes maniobras de EEUU y Seúl “echan gasolina al fuego”

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El régimen de Corea del Norte criticó ayer las maniobras militares que inician hoy Estados Unidos y Corea del Sur, y advirtió de que “echan gasolina al fuego” en plena escalada de tensiones políticas, al tiempo que lo consideró un ejemplo de “hostilidad”.
El periódico oficial del partido oficial norcoreano, “Rodong Sinmun”, publicó ayer un editorial en el que recoge la opinión del Gobierno de Kim Jong Un en relación a los inminentes ejercicios bélicos que Seúl y Washington organizan todos los años y que, en esta ocasión, se prolongarán durante once días.
“Es la expresión más explícita de hostilidad contra nosotros y nadie puede garantizar que el ejercicio no derivará en un enfrentamiento real”, advirtió el régimen, que acusó a Estados Unidos de vivir en una “fantasía” en la que solo se imagina una guerra “al otro lado del Pacífico”. “Está mucho más equivocado que nunca”, apostilló.

Amenazas
Corea del Sur y EEUU han organizado once días de maniobras en las que estarán implicados 50.000 militares surcoreanos y 17.500 estadounidenses. Este año, la cita llega precedida por amenazas directas de ataques entre el presidente norteamericano, Donald Trump, y el dirigente norcoreano, Kim Jong Un, aunque la escalada parece haberse contenido en la última semana.
Precisamente ayer, Corea del Sur invistió a su nuevo jefe de las Fuerzas Armadas, Jeong Kyeong Doo, que tomó posesión del cargo con una advertencia directa a Pyongyang: “Si el enemigo provoca, el Ejército surcoreano responderá de forma contundente”.
Mientras, el régimen de Corea del Norte se caracteriza por ser uno de los más opacos del mundo y apenas da acceso –y con límites– a un puñado de agencias internacionales. En este escenario, el análisis de cuál es la situación real de los derechos humanos se convierte en un desafío que deja a los desertores casi como únicas “fuentes de primera mano”.
El argentino Tomás Ojea Quintana asumió en 2016 el reto de convertirse en relator de la ONU para la situación de los Derechos Humanos de Corea del Norte y, a escasos meses de presentar su primer informe ante la Asamblea General, admitió que el contexto es “extremadamente complejo” y los desafíos, abundantes.
Uno de los primeros “obstáculos” con los que se encontró este abogado experimentado al llegar a su actual cargo fue “cómo acceder a la información más verosímil y actualizada posible”, habida cuenta de que el Gobierno de Kim Jong Un recela de cualquier pesquisa externa por considerarla poco menos que un intrusismo.
Para “contrarrestar” estos muros, Ojea Quintana confía en las “fuentes de primera mano”, que en el caso norcoreano son básicamente quienes abandonan el país. La mayoría de ellas lo hacen a través de la frontera china.

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