El servicio telefónico del Chuac atiende 3.000 consultas diarias

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Son como una pequeña familia de doce miembros colgada de un teléfono que conocen los intestinos y organigramas no solo del Chuac, sino de los centros de salud de los que también reciben llamadas. Los empleados del servicio telefónico suman 3.000 llamadas diarias, que proceden de dentro y fuera de los hospitales del área coruñesa y que utilizan el 981 17 80 00 por necesidad. Es por eso que la coordinadora María José apunta que tratan siempre de ir un paso por delante porque la mayoría llama por la enfermedad de un ser querido y la sensibilidad es clave a la hora de despejar la “x”. 
Cada uno de los “rings” que suenan en la salita se resuelve en una media de 30 segundos, un tiempo en el que los profesionales pasan las hojas del personal localizado o simplemente transmiten de memoria lo que llevan repitiendo desde hace años. 
Y es que Blanca lleva trabajando desde 1972, 43 años en los que ha manejado clavijas, ha mandado mensajes a buscas de voz y contactado con los numéricos para pasar a marcar el móvil corporativo de los sanitarios y ponerse todos los días enfrente de una pantalla de ordenador. En poco tiempo, el sistema será IP e irá paralelo a la conexión informática. Empezará el Abente y Lago y seguirán en el Chuac para continuar con la misma fluidez de siempre, pero con menos coste. Aunque hace años, eran ellos los que movilizaban al centro de As Xubias ante la llegada de un órgano trasplantable, hoy en día cuentan que siguen siendo un apoyo para la unidad que ya tiene sus propios coordinadores, además de dar información externa sobre el teléfono de los centro de atención primaria o ser intermediarios de dudas médicas. En general, reciben muchas preguntando sobre departamentos referentes como el de quemados, cardiología, en concreto, hemodinámica e infantil, el Inibic y el Materno, donde se concentra un volumen de trabajo importante. Junto a Blanca, Nieves y Carmina suman el mismo tiempo atendiendo al teléfono. María José pilota un equipo que se completa con Adela, Susana, María del Carmen, Tina, Mercedes, Maite, Manolo y Fernando, que es el último fichaje. 
Todos están sentados en sus puestos por oposición y todos comparten la misma disposición de ser amables con el que no acude a ellos por aburrimiento. Adela recuerda que la experiencia es un grado en consultas como cuando le pidieron información sobre un centro que tratara la anorexia. María José recuerda los malos tragos que sin querer se van también a casa, pero es positiva porque son los menos y lo importante es cubrir lo mejor posible el hueco de cada uno de los que coge el terminal. 
Son muchas las preguntas que les rebotan, algunas tienen que ver con campañas como la del “mechón solidario” y otras son entre médicos. Todas se solventan con un certificado de calidad que confirma que los doce cuidan y miman con su tono de voz al que se encuentra al otro lado de la línea.

El servicio telefónico del Chuac atiende 3.000 consultas diarias