
Antes de que lleguen los focos, las pasarelas y los nombres en mayúsculas, está el proceso. La búsqueda. El intento de convertir una sensibilidad propia en un lenguaje reconocible. En ese punto exacto se sitúa Claudia Jiang, diseñadora coruñesa que empieza a abrirse camino en la moda desde un lugar profundamente creativo, donde la emoción, la narrativa y la identidad personal pesan tanto como el diseño.
Claudia se define como una persona profundamente conectada con el arte en todas sus formas. Desde pequeña, su universo ha estado atravesado por distintas disciplinas creativas que han ido construyendo su manera de mirar y de expresarse. “Desde pequeña siempre me ha interesado todo lo artístico: tocaba el violín, bailaba, soy modelo, tatuo, te hago las uñas, dibujo, me encanta el interiorismo, la repostería, el mundo audiovisual… un poco de todo, vaya”. Sin embargo, hay un espacio donde todas esas inquietudes confluyen de manera natural: la moda. “Es donde se junta todo lo que me gusta. Al final para mí la moda no es solo ropa, es una manera de contar quién soy y cómo veo el mundo”, admite.
Para Claudia, la moda no apareció como una elección puntual, sino como algo que la ha acompañado siempre. “Al final, la moda me ha acompañado toda la vida. Para mí no es solo diseñar ropa, sino una manera de unir todas mis inquietudes artísticas y expresarlas juntas”, destaca. Esa visión global y casi narrativa del diseño es la base sobre la que se construye Circus, la colección con la que ha comenzado a dar sus primeros pasos visibles dentro del sector.
El nombre no es casual. “Sinceramente, quería un nombre que, nada más verlo, ya transmitiera la temática de la colección. Me parecía una forma más fácil de que quien la vea se ponga en situación y pueda comprenderla desde el primer momento”, añade. Pero Circus va mucho más allá de un concepto estético: es una declaración personal. “Ha sido la primera colección que he llevado a un desfile y con la que realmente he empezado a dar pasos en este mundo de la moda. Por eso siento que siempre va a tener un lugar especial en mi trayectoria y en mi memoria”, destaca.
Cada uno de los looks representa un personaje distinto del circo -el trapecista, el equilibrista, el malabarista, el payaso-, una elección que responde a su interés por la diversidad y la identidad. “Me apetecía trabajar con diferentes identidades y que cada estilismo tuviese su propio carácter, sin que todos siguiesen la misma línea”, añade. En ese juego de personajes, Claudia encuentra un reflejo claro de lo que quiere transmitir: “El circo no es solo espectáculo, sino que también habla de nuestras diferencias y de lo que nos hace únicos a cada uno de nosotros”.

El proceso creativo fue intenso y exigente. Circus nació como un proyecto académico dentro de la Escuela Superior de Diseño y Moda Goymar, lo que implicaba investigación, dibujo, pruebas y toma de decisiones dentro de un tiempo muy ajustado. En ese contexto, mantener la coherencia fue clave: “Para mí fue fundamental traducir las diferencias de cada personaje mediante siluetas, volúmenes y detalles, sin perder mi esencia ni la coherencia de la colección”.
Uno de los elementos más simbólicos de la colección es el diseño que se abre y se cierra, en referencia directa a la carpa del circo. “Quería reflejar el gesto de mostrar y ocultar. La carpa es donde ocurre todo el espectáculo, pero también esconde mucho de lo que no se ve”, afirma Claudia. Esa prenda representa, para ella, una dualidad muy clara: “La parte visible, que todos compartimos, y la más íntima, la que queda tras el telón”.
La colección Circus fue la que llevó a Claudia Jiang a representar a Galicia en la final nacional de los Premios de Moda para Jóvenes Diseñadores, celebrada en la Real Casa de Correos de Madrid, donde obtuvo el segundo premio. Una experiencia que vivió con emoción y respeto. “Fue increíble y muy emocionante, aunque al principio un poco intimidante”, relata. Para ella, supuso mucho más que competir: “Sentí un gran orgullo por representar a Galicia y mucha ilusión por compartir espacio con tanto talento joven”.
El reconocimiento llegó como una confirmación. “No lo viví solo como un premio, sino como un reconocimiento a todo el esfuerzo, al proceso creativo y al sacrificio que hay detrás de cada colección”, reconoce. También fue una inyección de confianza: “Me dio motivación para seguir desarrollando mi estilo y reafirmó que estoy apostando por mi manera de entender la moda”.
A nivel creativo, Claudia se nutre de múltiples disciplinas: “Me inspira mucho el cine, la fotografía, la ilustración, los musicales y cualquier disciplina que me permita explorar emociones y conceptos. Me dejo guiar por lo que siento y observo en cada momento”. Esa libertad se traduce en un estilo propio que ella define como “narrativo, emocional y muy cuidado”. “Me gusta que cada prenda tenga un porqué y que haya siempre una historia detrás”, confiesa.

Su formación también responde a esa voluntad de construir una base sólida. Ha cursado la doble titulación en Diseño de Moda y Complementos + HND y continúa formándose en Patronaje, Escalado y Modelismo. “Creo que es importante seguir profundizando en la parte técnica del diseño, porque es clave para poder desarrollar bien cualquier idea creativa”, admite.
De cara al futuro, Claudia se imagina creciendo paso a paso, sin perder coherencia. “Me gustaría seguir aprendiendo y explorando distintos ámbitos dentro de la moda”, apunta. Y si se permite soñar sin límites, lo tiene claro: “Me encantaría ver una colección mía en una gran pasarela internacional o desarrollar una marca con una identidad muy fuerte y reconocible”.
Más allá de logros y escenarios, hay una idea que resume su manera de entender la moda y la vida, y que funciona como lema de Circus: “El espectáculo está muy bien, pero siempre con los pies en la tierra. Por eso la magia está en saber bajar del escenario y seguir brillando”.











