Floristería Calo, el proyecto coruñés donde las flores transforman los espacios y la vida

Hay algo en una flor que sucede antes incluso de tocarla: cambia un espacio, despierta una memoria, suaviza las horas. Las flores tienen esa capacidad misteriosa de transformar lo cotidiano en algo especial. Por eso se regalan en celebraciones, en agradecimientos, en momentos buenos y en los difíciles; porque son una forma de decir cara a cara lo que a veces las palabras no alcanzan.
Esa es la filosofía que sostiene Floristería Calo, un proyecto que lleva más de veinte años poniendo belleza donde otros solo ven una estancia vacía. Dos hermanas al frente -Eva María Fariñas y Tania María Alonso- lideran Arte Floral Calo en A Coruña, con dos espacios que son ya parte del paisaje de la ciudad: el número 39 de Orillamar y el número 2 de la Cuesta de la Palloza 2.
Son segunda generación de floristas y también las responsables de mantener viva una tradición que hoy convive con un enfoque renovado y contemporáneo. Porque en Calo el arte floral es técnica, es cultura y también es corazón. “La flor tiene la capacidad de liberar endorfinas. Alegra espacios, lugares y, sobre todo, personas”, dice Eva María. Y no es una frase hecha: es la base de su trabajo.
Un arte que nace del oficio
En Calo trabajan siempre con flor de temporada, proveedores cercanos y materiales naturales. Lo suyo no es improvisación: es conocimiento. Eva lo explica con una sonrisa: “El arte floral nace en culturas ancestrales. Siempre hemos usado flores para acompañar la vida, desde un centro en una mesa hasta coronas romanas. Es patrimonio”.
Esa visión se nota en cada proyecto: composiciones de varios niveles, techos verdes, mesas vivas, fachadas floridas, espacios que parecen respirar. El objetivo es sencillo y a la vez profundo: que un lugar cobre vida. “Cuanto más verde y más flor, más acogedor es un espacio”, resume.
En Calo construyen atmósferas. Por eso trabajan tanto para particulares como para profesionales: restaurantes, empresas, locales, eventos, bodas, hogares y celebraciones. Decoran desde un ramo pequeño hasta una instalación completa, siempre con técnica, proporciones, color y ritmo.
Además, cada temporada marcan tendencia. Tras el otoño llegan los tonos cálidos y los talleres llenos: calabazas, coronas… y después la campaña reina: la Navidad. Es una de las temporadas más largas del año y la que más creatividad exige. “La flor viste los espacios. Puede ser una lámpara floral, velas, composiciones en el suelo o centros en varios niveles”, explican.

Talleres y creatividad compartida
Los talleres son uno de los sellos de la casa. No están pensados solo para expertos sino para personas que quieren aprender, disfrutar y dejarse sorprender. Eva siempre lo dice: “No hace falta ser artista para hacer algo bonito. Solo dedicarle atención, cariño y disfrutarlo”.
Organizan también team buildings para empresas: experiencias donde el arte floral se convierte en unión, juego y creatividad. A veces un ramo dice más del carácter de una persona que mil palabras.
Camino a la Copa de España de Arte Floral
Este año será especial para Floristería Calo. Eva María Fariñas ha sido seleccionada para competir en la Copa de España de Arte Floral AEFI Valencia 2026, uno de los certámenes más importantes del sector. No va sola: la acompaña su hermana y socia, Tania María Alonso, la otra mitad de este proyecto familiar que lleva dos décadas defendiendo el oficio desde A Coruña.
No es su primera vez. Se presentan por tercera ocasión. Lo que para muchos sería un desafío vertiginoso, para ellas es un espacio de aprendizaje, intercambio y crecimiento.
La Copa no es una competición al uso. Durante cinco jornadas, los participantes deben enfrentarse a retos técnicos y artísticos: pruebas de color, proporción, diseño, estructura, equilibrio y montaje. Cada pieza se valora al detalle. Cada flor cuenta. Cada decisión importa. El ganador representará a España en la Copa del Mundo.
“Es una experiencia enriquecedora a todos los niveles. Durante cinco días compartes trabajo con profesionales que viven lo mismo que tú. La atmósfera es brutal: técnica, riesgo, pasión y creatividad en estado puro”, explica Eva.
Pero para las hermanas, el valor está también en el camino. “Salimos de allí llenas de ideas, de técnicas nuevas, de inspiración. Es una explosión continua. Y es un orgullo poder estar ahí representando nuestra floristería y a todas las personas que nos siguen y confían en nosotras”, añade Eva.
La pasión se transmite incluso en la forma en que lo cuentan. Porque cuando amas tu oficio, competir no es solo competir: es un acto de amor hacia lo aprendido y hacia lo que está por venir.
El valor de lo cercano
Su trabajo es bonito, pero también honesto. “Aquí somos muy afortunados: tenemos proveedores locales, flores frescas y materiales brutales”, explica Eva. Detrás de cada ramo hay conocimiento, horas y oficio. También paciencia. Son detalles que la gente cada vez valora más: personalización, sostenibilidad y calidad.
Regalar flores es llegar a cualquier puerta
Eva lo dice como solo lo puede decir alguien que lleva toda una vida entre pétalos, hojas y tallos: “Regalar flores es mágico”. Y tiene razón. Es un gesto que abre puertas, alegra casas, cambia días enteros. Es un lenguaje universal.
Por eso Floristería Calo ayuda a celebrarlo todo. La vida, las estaciones, los encuentros y los comienzos. Lo hacen desde A Coruña y lo hacen desde el corazón. Porque un ramo no es un objeto. Es un regalo que llega antes de llegar.











