Areanostra: una marca que nace de la costa gallega para recuperar la forma más natural de caminar

Hay lugares que se quedan para siempre en la memoria. Lugares que huelen a sal, que suenan a mar rompiendo en las rocas y que siguen acompañándonos aunque vivamos lejos. Para Martín Rodríguez Botana, Arturo Vázquez Minguillón y Alejandro Roca Castaño, la costa gallega es exactamente eso: raíces, refugio y un recordatorio de quiénes son.
De esa emoción -y de esa necesidad de llevar Galicia consigo- nació Areanostra, una marca que convierte el paisaje atlántico en calzado barefoot. “Nos dimos cuenta de que la costa gallega nos había marcado mucho más de lo que pensábamos. Queríamos crear algo que lo contase sin artificios, pero con alma. No buscábamos una marca al uso, queríamos un recordatorio de quiénes somos cuando volvemos a ese lugar y que la gente pudiera conectar con eso igual que lo hacemos nosotros. De ahí nace todo”, explica Martín.
Para los fundadores, el mar no es un fondo: es un modo de estar en el mundo. “El Atlántico es fuerza y carácter, pero también es sencillez y calma. Para nosotros no es un paisaje, es un refugio. Por eso la marca intenta mantener esa esencia: líneas limpias, colores que respiran costa y un diseño que no quiere impresionar, sino acompañar”, dice Martín.
Caminar por la costa gallega -descalzo o con los pies hundiéndose ligeramente en la arena húmeda- fue también el origen de su apuesta por el barefoot. Una forma de caminar más consciente que, para ellos, tenía todo el sentido trasladar al calzado. “Caminar por la costa gallega es caminar libre, y queríamos trasladar esa sensación. El barefoot te obliga a pisar de una manera más consciente, más estable y más real. Nos atrajo la idea de volver a lo esencial. A nosotros nos cambió la forma de caminar y quisimos compartirlo desde ese lugar tan simple y tan humano”, explica Martín.
Además de esa sensación de libertad, el barefoot aporta beneficios a nivel biomecánico: mejora el equilibrio y la postura, fortalece la musculatura del pie, activa tendones y favorece la circulación.
Esa conexión emocional con Galicia se tradujo también en los dos primeros modelos de la firma: Fisterra y Monte Louro, dos lugares profundamente significativos para ellos. “Hay muchos rincones que nos han marcado, pero quizá estos dos lo hicieron con más intensidad. En mi caso, Monte Louro siempre fue un espejo. Crecí mirándolo cada verano y con el tiempo se convirtió en un símbolo de unión con mis amigos y mi familia. Fisterra, en cambio, tiene otra energía. Es ese lugar simbólico que todos los gallegos conocemos, pero que también emociona a cualquiera que llega al final del Camino. Tiene una magia especial, casi universal. Por eso quisimos empezar con estos dos modelos: Monte Louro como lo íntimo, lo cercano, lo que te recuerda quién eres, representado en un azul océano que abraza la tierra con intimidad y Fisterra, como esa ventana abierta que conecta Galicia con el resto del mundo, representado en un beige cálido que refleja su luz y su personalidad”, añade Martín.

Calzado versatil
Aunque Areanostra nació inspirada por el paisaje, su objetivo fue desde el principio crear un calzado verdaderamente versátil. “Pensamos en un calzado de paseo que fuera realmente versátil, que funcionase en todo tipo de terrenos: que te sirva para caminar por senderos, para caminar por la costa y sobre todo para usarlo en tu día a día en entorno urbano. Queríamos que permitiera caminar por todo tipo de lugares sin perder comodidad. Por eso diseñamos una suela flexible, ligera pero estable, manteniendo esa base del barefoot real y esa sensación de pisar de manera natural”, explica Martín.
Los materiales siguen la misma coherencia. La marca trabaja con microfibra resistente en el exterior y la plantilla, y con un interior textil suave que evita rozaduras. “Buscamos materiales que aguanten, que respiren y que se adapten al pie sin forzar nada. Evitamos sintéticos de baja calidad o pieles con una gran huella ambiental”, añade. El compromiso, dicen, es diseñar con sentido -y no por tendencia-.
Aunque todavía no cuentan con una tienda física, la acogida ha sido muy positiva. “La filosofía de la marca conecta de forma natural con la gente de Galicia, pero también con quienes tienen un vínculo emocional con estos lugares o pasaron tiempo aquí”, señala. El trato, además, es completamente directo: “Respondemos nosotros, escuchamos nosotros. Queremos comunidad, no distancia”, declara.

El proceso creativo parte siempre de una sensación, de un lugar o de un recuerdo. Nada está puesto al azar. “Los colores, las líneas, los acabados e incluso la relación entre la suela y el resto del zapato buscan transmitir una idea. Las líneas recuerdan al movimiento del mar, los colores se inspiran en la costa y la forma de la suela recoge esa silueta que ves en los acantilados y montes que caen hacia el océano. Todo tiene un porqué, sempre intentando conectar estética, emoción y funcionalidad”, describe Martín.
La colección crecerá en los próximos meses, aunque siempre desde una forma de crear reflexiva y muy ligada a la identidad de la marca. “La costa gallega nos da inspiración para mucho, pero no queremos lanzar por lanzar. Cada diseño debe tener un significado real, una vivencia detrás”, afirma.
El mayor reto, reconocen, fue entrar en el sector textil sin experiencia previa. “Venimos del ámbito sanitario. Este mundo era completamente desconocido para nosotros. Aprender desde cero, con tanta competencia y tantos frentes, fue un desafío real”, recuerda Martín. Pero también ha sido profundamente gratificante. “Ver a la gente llevando nuestras zapatillas… eso significa muchísimo más de lo que imaginábamos”, añade.

Para los tres amigos, todo se reduce a una emoción: “Queremos que al ponerse las zapatillas la persona sienta que vuelve a esa playa o a ese lugar de costa donde realmente se encuentra a sí misma. Ese lugar que forma parte de su identidad, que conecta con sus orígenes: con su familia, con sus amigos o consigo mismo. Queremos que cada paso le recuerde ese rincón de la costa gallega que tanto significa para él o para ella”.
Porque en el fondo, más que un calzado barefoot, Areanostra es un regreso. Un paso hacia dentro. Un modo de volver a casa, incluso cuando uno está lejos.






















