
Perder a una madre deja una herida que no entiende de tiempo. Sin embargo, a veces, de ese vacío nace una forma sorprendente de luz. Eso es precisamente lo que ha hecho Adrián Pita Otero: transformar un dolor inmenso en un proyecto que, diez años después, se presenta como un canto al amor, a la pérdida y a la reconciliación con uno mismo.
Tenía 19 años cuando su mundo se quebró tras el diagnóstico de cáncer de su madre, Berta. Frente a la desesperación y la impotencia, encontró en la fotografía un refugio: un lenguaje desde el que descifrar emociones que parecían imposibles de pronunciar. Aquel proceso íntimo, compartido entre madre e hijo, es hoy Berta, la exposición más personal de este joven fotógrafo natural de Cariño.
La muestra se inauguró el pasado jueves 20 de noviembre y puede visitarse durante un mes en STO LAT_taller de arte_laboratorio de ideas, el espacio creativo de la artista y gestora cultural Gosia Trebacz, situado en el barrio de Os Mallos (calle San Vicente, 65). El horario de visita es de martes a viernes, de 17:30 a 19:00; los lunes, las mañanas del resto de los días y los fines de semana, con cita previa.
Un proyecto nacido del dolor, sostenido por el amor
En sus propias palabras, Adrián describe así el origen emocional de Berta: “Fragmentos de tiempo donde tu luz se debilita ante mí. Mitigas las sombras que se interponen a recuerdos dulces. Nos miramos, respiramos, una y otra vez. Cómplices en gestos. Tu dolor es mi dolor, te expones como un libro abierto. La presión en mi pecho asciende hasta mis ojos. Las lágrimas se ensañan con mis nervios ópticos. Congelo tu aliento buscando una emoción. Asfixia. Mi mirada adopta tu fuerza y arroja luz sobre la verdad. No se puede ocultar lo evidente. Los ojos no mienten. Plasmar nuestro dolor ha sido mi terapia emocional, para convivir con heridas que nunca cicatrizarán. Un dolor imperecedero. Una expresión de amor. Una luz inmortal”.
Ese espíritu atraviesa cada una de las fotografías: una obra íntima y profundamente humana, realizada en blanco y negro por su dureza, su poesía y por la sensación de irrealidad que envuelve todo el proceso. Los planos cerrados remarcan gestos, miradas y respiraciones que sostienen las emociones, y evocan también la asfixia -el cáncer afectaba al pulmón-, convirtiendo cada imagen en un testimonio compartido.
Una narrativa emocional, no un reportaje
“Berta” no pretende abarcar la complejidad de la experiencia del cáncer ni se acerca al género documental. Es, más bien, una historia contada desde dentro, desde el vínculo inseparable entre una madre y su hijo. Una narrativa emocional que muestra lo que ambos vivieron, y cómo el arte puede contener lo que la vida, a veces, desborda.
La exposición aterriza ahora en A Coruña tras su presentación inicial el pasado enero en el Centro Gallego de Barcelona, donde Adrián expuso una selección de 20 fotografías. Aquí, por primera vez, muestra la serie íntegra: “En Barcelona mostré solo una parte. Aquí estarán las 35 fotografías completas. Siento que es el espacio adecuado para hacerlo”.
Además, presenta por primera vez el libro de “Berta”, una edición autoeditada que recoge todo el proyecto y que acompaña y expande el recorrido expositivo.
Un hogar para la creación
La llegada de la exposición a la ciudad es posible gracias a Gosia Trebacz, creadora de STO LAT_taller de arte_laboratorio de ideas, un espacio multidisciplinar que lleva dos décadas activo y que se ha convertido en un punto de encuentro para la poesía, la música, la danza, la escritura, la fotografía y las artes plásticas. Trebacz concibe la creación como una red capaz de sostener, impulsar y celebrar el arte en comunidad. En ese espíritu, “Berta” encuentra un lugar perfecto para abrirse al público.




















