tontas locas

A tontas y a locas

El premio Nobel, que no era muy partidario de esos actos, les dijo que tendría que prepararse, porque él no podía “ponerse, de repente, a hablar a tontas y a locas”.Hoy, don Jacinto habría sido acusado por esas palabras de machista, acusación en su caso algo extravagante, porque don Jacinto poseía una discreta pero conocida tendencia homosexual.Menos mal que el feminismo es hoy sosegado y razonable, y ahí está el ejemplo de la ministra Irene Montero, que ha aceptado ser colocada en el cargo por su marido, sin una protesta.