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La conversación y el relato

Pero en el “relato” oficial todo aquel que se atreva a discrepar de las decisiones que adopta la ministra debe de ser condenado poco menos que al Infierno.Ya digo que el relato va por un lado y la conversación por otra de manera que se va ensanchando el divorcio entre política y calle.Y ahí está lo que sucede en Cataluña, o los ataques de una parte del Gobierno contra nuestro actual sistema político, queriéndose cobrar una pieza mayor como es la Monarquía y provocando una continua crisis institucional.Mucha gente calla por temor a que le descalifiquen por no ser políticamente correcto, es decir por no asumir la verdad oficial que no es otra que las del relato que escriben a diario en Moncloa.Lo que no sé es adónde nos llevará esta esquizofrenia que nos hace vivir en dos realidades, la del relato oficial y la de la conversación ciudadana.