nuestras propias

Estereotipos

Del mismo modo, ninguno de nosotros tenemos por qué colgarle un San Benito a nadie basándonos en las pocas veces en las que hemos coincidido, en cómo era esa persona hace décadas, en la sensación que nos transmite, o en lo que otros-con mejor o peor intención-nos han contado sobre ella.Tomémonos tiempo para juzgar, observemos sin dejarnos manipular y saquemos nuestras propias conclusiones en base a nuestra percepción personal y, una vez que lo hayamos hecho, no temamos trasladar a los demás nuestro pensamiento al respecto.