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El perjudicado

Otra cosa es que, en su estrategia de grandes gestos y poco contenido, Podemos haya encontrado un filón para demostrar su acérrimo republicanismo en la reprobable conducta del Emérito.No ha pasado ni una semana desde el aniversario del 23F, en la que Felipe VI recordó el coraje de su antecesor para desmontar el golpe de Estado de Tejero y sus cómplices (por cierto, resultó curioso que en ningún momento de su discurso mencionara que, aquel del que estaba hablando de manera elogiosa, era su padre) para que una nueva regularización fiscal vuelva a sacudir los cimientos de la Institución.