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Salud Ideal

María Quindos: "Los cribados reducen la mortalidad porque permiten detectar la enfermedad en fase temprana"

La oncóloga del Hospital San Rafael advierte del impacto del sedentarismo en el cáncer

María Quindos, oncóloga en el Hospital San Rafael de A Coruña
María Quindos, oncóloga en el Hospital San Rafael de A Coruña
L. Casanegra
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La oncología se ha convertido en una de las especialidades médicas más relevantes de todos los tiempos y esto ha provocado que en los últimos años haya avanzado a pasos de gigante: cirugías menos invasivas, tratamientos personalizados, inmunoterapia y una mayor concienciación sobre la prevención hacen que se mire a esta enfermedad desde otra perspectiva. La doctora María Quindos, oncóloga del Hospital San Rafael, analiza en SaludIdeal los principales retos y avances en la investigación contra el cáncer y recuerda que la prevención salva vidas.

En los últimos meses se habla del aumento de casos de cáncer en personas jóvenes. ¿Qué está ocurriendo y a qué factores se puede deber?

Hay evidencia científica reciente, como la publicada por la American Cancer Society y un metaanálisis del British Medical Journal, que confirma un aumento de casos en personas jóvenes, generalmente menores de 50 años y de forma más destacada entre los 20 y los 40. Es un fenómeno global, aunque conviene recordar que suponen entre un 4 y un 15% del total de diagnósticos. En España, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica, en 2025 se estima que se diagnosticarán unos 296.000 nuevos casos de cáncer, de los cuales entre un 10 y un 15% serán en adultos jóvenes, lo que supone un incremento del 3,3% respecto al año 2024. No existe una única causa que explique este aumento, pero probablemente esté relacionado con cambios en los hábitos de vida de las últimas décadas, que interaccionan con factores ambientales y con la propia biología de los tumores. Sabemos que ha aumentado la obesidad y el sedentarismo, el consumo de alimentos ultraprocesados, el alcohol, el tabaco y el vapeo en la población más joven, todos ellos factores de riesgo conocidos. También se investigan las exposiciones ambientales y el papel del microbioma, muy influido por la dieta y por el consumo de antibióticos. La parte positiva es que, aunque los casos aumentan, la mortalidad por cáncer está descendiendo gracias a la mejora de los tratamientos.

¿Cuáles son los principales avances recientes en oncología que ya están cambiando la vida de los pacientes?

En los últimos años hemos asistido a avances muy relevantes en todos los ámbitos. En cirugía, con técnicas mínimamente invasivas; en radioterapia, con tratamientos de alta precisión; y también en cuidados de soporte, que mejoran la calidad de vida durante y después de los tratamientos. En el terreno farmacológico la inmunoterapia ha supuesto un cambio de paradigma y ya está aprobada en muchos tumores con evidencia científica sólida. En cáncer de ovario se ha producido una revolución con el uso de inhibidores de PARP en mantenimiento, y están apareciendo nuevos fármacos como los anticuerpos conjugados, los llamados ADCs, que actualmente concentran gran parte de la investigación. Son avances esperanzadores que permiten pensar en mejoras de supervivencia y de calidad de vida a corto y medio plazo.

¿Qué hábitos de vida saludables tienen más evidencia científica a la hora de reducir el riesgo de cáncer?

Las medidas con mayor evidencia son no fumar, evitar el consumo excesivo de alcohol, mantener un peso saludable, realizar actividad física de manera regular y seguir una dieta equilibrada de perfil mediterráneo, rica en fibra, verduras, legumbres y aceite de oliva, y baja en ultraprocesados. Cada vez se insiste más en la importancia de prevenir lo prevenible. Cambiando ciertos hábitos de vida es posible disminuir la incidencia futura del cáncer.

¿Cómo de importante es participar en los programas de cribado (colon, mama, cérvix)?

Es fundamental. Los cribados han demostrado que reducen la mortalidad porque permiten detectar la enfermedad en fases más tempranas. A pesar de ello, la participación no siempre es la esperada, como ocurre en el cribado de cáncer de colon. Es necesario concienciar de que acudir a estas pruebas puede evitar tratamientos más agresivos, reducir efectos secundarios y mejorar la calidad de vida. Los cribados de colon y mama, junto con la vacunación frente al virus del papiloma humano en el cáncer de cérvix, son medidas clave para la prevención y la detección precoz.

¿Qué otras medidas de detección temprana se están desarrollando?

Se está investigando en diferentes campos. Uno de ellos son las biopsias líquidas mediante ctDNA, que permiten detectar enfermedad mínima residual. También hay proyectos de inteligencia artificial aplicada a la interpretación de imágenes médicas y a la anatomía patológica digital, que pueden mejorar la sensibilidad y la precisión de los diagnósticos. Aunque todavía están en fase de estudio, probablemente se implanten en la práctica clínica en los próximos años.

Cada vez más personas conviven con el cáncer como una enfermedad crónica. ¿Qué retos plantea esto para médicos y pacientes?

Hoy hablamos de largos supervivientes que, en muchos casos, siguen en tratamiento crónico y llevan una vida plena. Esto plantea retos como manejar los efectos secundarios a largo plazo, atender las secuelas de los tratamientos y coordinar una atención que debe ser multidisciplinar, en la que intervienen muchos especialistas y en la que la atención primaria tiene un papel prioritario. Además, es fundamental tener en cuenta los aspectos psicológicos, sociales y familiares, así como la reincorporación laboral. El reto es optimizar los recursos para ofrecer una atención integral y continuada en el tiempo.

Más allá del tratamiento, ¿qué importancia tienen la nutrición, el ejercicio físico o la salud emocional en los pacientes oncológicos?

Son aspectos esenciales. Un diagnóstico de cáncer provoca miedo y ansiedad en el paciente y en la familia. La psicooncología es fundamental porque ayuda a afrontar el diagnóstico y los tratamientos, reduce la ansiedad y la depresión, mejora la adherencia a los tratamientos e influye muy favorablemente en la recuperación. Por eso el abordaje debe ser holístico, no solo centrado en el tumor, sino también en la integración del paciente y su familia desde el punto de vista físico, emocional y social.

¿Estamos preparados en Galicia para afrontar el cáncer?

En Galicia tenemos buenos programas de diagnóstico precoz, con cribados y vías rápidas de diagnóstico de los principales tumores, así como acceso a los tratamientos con evidencia científica aprobados por las agencias reguladoras. Las diferencias que pueden existir suelen deberse más al desconocimiento o a la desinformación, sobre todo en el ámbito rural, y a factores socioeconómicos. Por eso es tan importante educar en hábitos de vida saludables, fomentar la participación en cribados y animar a consultar siempre al médico de atención primaria cuando aparecen síntomas persistentes.

¿Qué papel pueden jugar la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías en la detección y tratamiento del cáncer en los próximos años?

La inteligencia artificial está cada vez más presente en todos los ámbitos y la medicina no es una excepción. Cada vez hay más empresas tecnológicas desarrollando herramientas aplicadas a la detección, al diagnóstico y también a los tratamientos. Puede ayudar a reducir efectos secundarios, ajustar mejor las terapias, evitar sobretratamientos y mejorar la interpretación de imágenes o el análisis de la biología molecular de los tumores. Todo apunta a que será un campo de gran desarrollo en los próximos años.

¿Qué mensaje le daría a la población sobre la prevención y la actitud frente al cáncer?

El mensaje más claro es que la prevención salva vidas. Adherirse a los programas de cribado y adoptar hábitos de vida saludables son medidas que reducen el riesgo y permiten diagnósticos más tempranos. Al mismo tiempo, hay motivos para la esperanza porque cada vez tenemos un mayor conocimiento de la biología molecular de los tumores, lo que permite tratamientos más personalizados y eficaces, con menos efectos secundarios. El abordaje multidisciplinar y la atención integral marcan un nuevo camino y constituyen un verdadero punto de inflexión en la manera de tratar el cáncer.

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