lunes 25.05.2020

Ni un paso atrás

añana media España estará en fase 2 y Madrid y Barcelona lograrán salir de la cero. Eso significa que la responsabilidad de evitar un rebrote recae directamente sobre los ciudadanos que deberemos acentuar las medidas de seguridad.
No se puede dar ni un paso atrás que nos lleve a un nuevo colapso sanitario, con unos profesionales exhaustos y con la tasa más alta de contagios. Sin contar con que un retroceso sería el más duro golpe para una economía maltrecha y todavía más negocios irían directamente a la quiebra.
La preocupación crece entre los epidemiologos, al saber que Cataluña, tras días de no facilitar datos, y justo cuando se había anunciado el avance en la desescalada, informó de la existencia de seiscientos treinta y cinco muertos más. Si a eso se le añaden las imágenes de unas playas en Barcelona, abarrotadas, y con la gente tomando el sol sin guardar las distancias de seguridad, se comprende que se enciendan las alarmas.
Al margen de la necesidad de acabar con el encierro casero, y el ansia comprensible de recuperar la libertad de movimientos, el cambio de fase es imprescindible para la recuperación de la actividad económica y esta razón es la menos esgrimida estos días. Era ese uno de los argumentos que, con mayor ardor, defendía la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, en su exigencia al ministro Illa para que permitiera a la capital cambiar de fase. Un ardor guerrero que le ha llevado a presentar incluso una querella ante la Justicia. Ahora, no renuncia a su reclamación judicial pero hace un llamamiento a la responsabilidad de los vecinos, sabiendo que la densidad de población en Madrid es un alto riesgo para un rebrote.
Resulta muy fácil vender el eslogan de que un Gobierno incompetente y autoritario recorta arbitrariamente las libertades. Queda por ver si resulta más difícil convencer a la ciudadanía de que el virus no ha desaparecido, que el riesgo continúa, que no existen nuevos tratamientos.Frente a tanta estéril y agotadora batalla política que no ha cesado, incluso en plena pandemia, llega la hora de que los españoles demostremos, una vez más, que nuestro sentido de la responsabilidad es muy superior a la deficiente clase política que nos ha tocado en suerte. 

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