Domingo 24.02.2019

Pues sí, es una crisis

a no hay vuelta de hoja. Hasta los mismos protagonistas admiten que nuestro Deportivo no pasa por su mejor momento. Negar la evidencia no conduce a nada. Y aplaudo su honestidad. A pesar de ser el equipo más realizador de Segunda División, los deportivistas acumulan tres jornadas sin anotar un gol. ¿Qué está pasando? 
En Cádiz se palmó. En Riazor no fuimos capaces de hacerle un gol al Lugo y de Mallorca, nos venimos con una derrota que sentó fatal por estas tierras. Esto se pone feo y el domingo llega el Albacete, segundo en la tabla con tres puntos más que el Dépor, que puede poner la guinda a una situación complicada a la que urge poner remedio cuanto antes. Indudablemente, el Albacete llega al estadio municipal de Riazor con la idea de amargar la temporada al club coruñés y a su afición. 
Ya metidos en arenas movedizas, me echo a temblar. Temo, y mucho, al equipo albaceteño. Aquí no valen las estadísticas. Aquí no vale que el partido se dispute en el estadio coruñés. Aquí no vale que la afición se vuelque con la plantilla. Aquí no vale ese lema tan cacareado en todos los campos de España cuando las urgencias apremian. El “sí se puede” comienza a ser empalagoso.
Dejémonos de coñas marineras. Aquí no vale ser el dueño del balón si no se marcan goles. Aquí no vale la supuesta ventaja de que el Deportivo tiene la sartén por el mango. Aquí no valen los cálculos por si al club se le nublan las ideas y ver qué resultados obtienen Granada, Málaga, Alcorcón, Osasuna… 
Lo que sí vale es ganar. Lo que sí vale es marcar más goles que el rival. Lo que sí vale es que Riazor se convierta en el centro de interés de esta España adormecida por tanto paro, tanto engaño y tanta falsedad.
También vale ganar aunque sea en el último minuto y de penalti injusto. También vale tomarse las cosas con calma, ya que las prisas no suelen ser buenas consejeras. Lo que sí vale es ser optimista. Aunque únicamente sea por una vez. El domingo hay que reaccionar. No hay disculpas. Solo valen los tres puntos.

Pues sí, es una crisis
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