No hay respiro

Cuando comienzo a escribir me viene a la mente lo manifestado por un viejo

Cuando comienzo a escribir me viene a la mente lo manifestado por un viejo camarada de la Ciudad Vieja sobre el Deportivo después de celebrar con amigos y conocidos una comida ya típica entre los que en algún momento disfrutamos de las nobles calles de esta zona coruñesa cuando éramos unos críos y sabíamos lo justo y necesario para sobrevivir a una época llena de obstáculos, pero de hermosos recuerdos, donde se alternaban los días grises y oscuros con la claridad de los sueños e ideas que siempre salían a la palestra. Chicho es un prestigioso seguidor del Deportivo. Pero su desgana y abatimiento le alejan cada vez más de Riazor. No aguanta más decepciones. Y me quedo con su frase para el recuerdo como final de fiesta: “Estoy abatido”. No lo soporta más. 
Antes de enfrentarnos esta noche al Girona, volvemos a lo mismo. Urge el triunfo para respirar y buscar esa tranquilidad emocional que seguro necesitan los jugadores y afición. El Girona vive un momento dulce y no será fácil sorprenderlo en su ambiente. La realidad en el club coruñés es muy preocupante. Estamos con lo de siempre. Con lo de todas las semanas. Con una campaña en la que, jornada a jornada, es como si el equipo se fuese descomponiendo de forma incomprensible. Ya no vale decir que tenemos una plantilla con enorme talento. Eso hay que demostrarlo en el campo, marcando goles y ganando partidos. Es lo único que vale. 
Seguimos con las mismas necesidades. Con las mismas urgencias. Atrás quedan otros tiempos donde, felizmente mirábamos sorprendidos hacia los puestos altos de la tabla. Era cuando nos divertíamos. Cuando gozábamos con las victorias. Cuando había recursos para salir de situaciones de riesgo. Había talento. Había trabajo. Había goles que valían tres puntos. Había sueños. Los mismos que ahora se han desvanecido por arte de magia. Y así hemos llegado a una situación desesperante en la que el equipo ha perdido el norte y en la que cada vez queda menos margen para recuperar su credibilidad. Ellos tienen la palabra.