• Viernes, 21 de Septiembre de 2018

Ellas se lo merecen todo

si pensásemos todos de la misma forma, seríamos idiotas.

si pensásemos todos de la misma forma, seríamos idiotas. Sería un aburrimiento. Que si madres, que si padres, que si [email protected], que si abuelos, que si nietos… Todo se relaciona con el Día de la Madre. Una madre que, tradicionalmente, transmite tranquilidad, valores, ternura, relajación, cariño, perdón e incluso optimismo para afrontar los pros y los contras que la vida depara a lo largo de los años sin olvidar ese primer día inolvidable cuando pronuncias la palabra “mamá”.
Atrás quedan vivencias, sobresaltos, carrerillas y las travesuras de tu niñez que eran, al fin y al cabo, una forma de vida que cada mujer, y ella también, afrontaba de la mejor forma que podía. Hoy día, hablar de las respectivas madres de familia, es referirse a todo tipo de mujeres que siguen demostrando que su energía nunca se agota. Que su amor por los hijos es una fuente de sabiduría inagotable.
Ellas siempre nos muestran el camino a seguir y demuestran que el amor verdadero existe. Nos enseñan una y otra vez lo poderosas que son. Nunca se rinden. Con una mirada te lo dicen todo. Todos tenemos la mejor madre del mundo. Sin duda. El amor a la “mamma” hay que demostrarlo todos los días. Incluso con los pequeños detalles a los que siempre les doy un gran valor y el modo en que se valoran.
El Día de la Madre debería celebrarse todos los días sobre todo ahora que el rol de la mujer, sus derechos y la madre tradicional, se han transformado radicalmente con la excelente idea de fomentar la empatía y autoestima en una relación que entre madres e [email protected] no deja de ser una carrera de fondo donde subir al podio depende de muchas circunstancias pero que frente a la realidad que vivimos, con tantas familias desestructuradas, conviene tener siempre muy cerca a una abuela con la promesa de celebrar, si existe, el día de la abuela con todos los honores.
Aunque lo hagamos a través de las redes sociales, la esencia seguirá siendo la misma. Y como hay que celebrarlo, hagámoslo con humor y galantería. ¡Viva la madre que nos parió!