Dos meses en el poder

Se cumplen hoy, viernes, dos meses de la puesta de largo

Se cumplen hoy, viernes, dos meses de la puesta de largo de la junta directiva que preside Ángel Garmendia en el Club del Mar. Queda ya para el recuerdo aquel 2 de enero cuando llegaba a la sociedad de San Amaro un nuevo equipo que en aquel momento tenía las ideas claras después de su triunfo en las elecciones sobre la candidatura que lideraba Manuel Lugrís. El tiempo ha pasado y este barco comienza a notar su influencia con gestos positivos, frases ilusionantes, las lógicas discusiones que siempre resultan beneficiosas, los mismos y viejos detalles que en ocasiones cuesta olvidar y sobre todo corregir, pero que en la realidad siguen ofreciendo una eficacia saludable.
Para el presidente, el paso del tiempo le hace sentirse más cómodo porque ha notado armonía, voluntad y un especial interés por parte de la masa social, asegurando estar convencido que en esta sociedad existe un enorme potencial que hace confiar en generar el cambio que se ha prometido el día que se ganaron las elecciones.
Pasados estos dos meses, el “presi” destaca el resultado de su encuentro con los socios los últimos viernes de cada mes, especialmente en su primera cita cuya afluencia resultó sobresaliente. Se le nota en sus expresiones y en su estilo de afrontar los problemas. Que los hubo. Y gordos. Pero nada que no tuviese remedio. Entiendo que comprende a la perfección que este cuerpo a cuerpo con los socios es beneficioso para cumplir con todos sus proyectos y saber recoger las ideas e inquietudes en un canal de participación directo que le da más valor y más categoría si cabe a una junta directiva que insiste continuamente en pedir tranquilidad, que garantiza transparencia y una comunicación que sirva para poner los problemas sobre la mesa e intentar encontrarles solución. Es la forma de afrontar los retos, que en principio no fueron fáciles, pero que en la actualidad el cambio se palpa en el ambiente y en un Club del Mar que presume de libertad y que tiene, lógico, sus inquietudes y sus detractores. No podía ser de otra manera.