• Domingo, 23 de Septiembre de 2018

Otra vez gato por liebre

Los Tramposos, película protagonizada por Tony Leblanc y Antonio Ozores, y dirigida en 1959 por Pedro Lazaga, inmortalizó la mecánica del timo de la estampita.

Los Tramposos, película protagonizada por Tony Leblanc y Antonio Ozores, y dirigida en 1959 por Pedro Lazaga, inmortalizó la mecánica del timo de la estampita. La clave está en no ponerse colorado. En contar con un gancho que te haga la cobertura y en manejar con habilidad las cartas. 
A Ferreiro no se le da del todo mal. Le pone voluntad al trile. Como quien no quiere la cosa ya nos ha colado la del reparto de contratos a dedo a decenas de firmantes, la de la entrega de la Comandancia a los okupas, la del regalo a los amigos de la antigua prisión… De la misma factoría llega ahora a nuestras pantallas la versión doblada al “koruño” de El Pisito. Otro gato por liebre.
Será casualidad, pero cada vez que le damos una patada a una piedra aparece un firmante del manifiesto. El que ahora nos ocupa es otro de los noventa y nueve ungidos por el todopoderoso pliego fundacional. 
Son gente con fortuna a los que la vida les sonríe desde 2015. Colaboradores estrechos de la Marea que casualmente salen beneficiados de procesos disfrazados de aparente legalidad. 
Estamos convencidos de que en este nuevo jaleo tampoco se han cumplido las reglas. Un concurso público para compra de vivienda en el que casualmente resulta agraciado otro de los destacados miembros de la Marea colaborador de Ada Colau en el Ayuntamiento de Barcelona. Como mínimo no se han cumplido las bases y no se ha respetado el principio de concurrencia competitiva. 
¿Cuántos coruñeses con locales de este tipo se hubieran presentado al concurso? ¿Cuántos con bajos comerciales u oficinas, desesperados porque no son capaces de sacarle provecho a sus propiedades, hubieran intentado aprovechar la ocasión para vender su local al Ayuntamiento?
Las bases de esta artimaña recogían expresamente que el objetivo eran viviendas. Lo que compró la Marea es un local comercial, tal y como figura en el catastro y en el registro. Un cuarto piso sin ascensor. Justo lo que cualquier potencial demandante de vivienda social necesita. Pero al firmante le tocó la lotería. Ferreiro paga, con el dinero de todos.
El próximo miércoles acudiremos prestos a ver el expediente. Es nuestro deber como único partido en la verdadera oposición. Y lo que haya, lo contaremos. Pueden estar seguros todos los coruñeses.