• Miércoles, 19 de Septiembre de 2018

Afición de Primera, alcalde de Tercera

Hoy es un día especial. Lo es, desde hace muchas décadas, cada estreno

Hoy es un día especial. Lo es, desde hace muchas décadas, cada estreno de temporada, para los socios y aficionados del Depor. Pero, en mayor o menor medida, lo es para todos los coruñeses. Esta tarde vuelve el fútbol a Riazor. Toca este año apretar los dientes y recuperar el espacio natural que nos corresponde: la Primera División. 
Porque el Depor es de Primera. Tiene una afición de Primera. Con paciencia franciscana y memoria orgullosa, la parroquia blanquiazul responde con fidelidad a cada llamamiento. Encaja con resignación, pero sin demasiados aspavientos, los sufrimientos derivados de la propia competición y nunca, nunca pierde la ilusión.
Acude con puntualidad cada domingo que toca jugar en casa. Traga con el despropósito de los horarios y otros vicios impuestos al fútbol moderno. Cruza España de punta a punta detrás de su equipo. Juegue donde juegue, nunca faltan camisetas blanquiazules en algún rincón de la grada. Así era cuando se ganaban títulos, y así sigue siendo en cada regreso al monte Nebo para recuperar la tierra prometida. 
Hasta encaja con elegancia las tomaduras de pelo. Los cabreos duran lo que duran. Poco. Los deportivistas arrastran un problema. Son una afición de Primera, pero llevan tres años con un alcalde de Tercera. Y esta tarde quedará de manifiesto. La torpeza gestora que viene acompañando desde el primer día a Xulio Ferreiro y a su equipo ha arruinado la primera fiesta de la temporada. La foto del inicio de curso futbolístico 18/19 será un estadio a medio acabar, con andamios desluciendo el primer partido en casa y 8.500 socios buscando acomodo fuera de la localidad que han pagado.
La Marea se ha cargado La Mareona. Uno de los alicientes del circunstancial paso por la categoría de plata del club coruñés es compartir grada, cánticos, emociones y celebración con los aficionados del Sporting de Gijón. Esta tarde no habrá casi asturianos en Riazor. Sus peñas deberán ver el partido desde otros puntos de la geografía. No hay mayor vergüenza para un anfitrión que no poder recibir a sus invitados. ¡Qué la Santina nos perdone! 
Lamentable. Un cúmulo de trastornos también para la hostelería, la restauración y el comercio. No está la ciudad para fumarse un fin de semana de un millón de euros. Por eso, mañana pediremos explicaciones en María Pita.
Y lo haremos presentando una moción en la que reclamamos la depuración de responsabilidades sobre este jaleo. No contestará Ferreiro. Nunca lo hace. Pero alguno de sus concejales tendrá que rendir cuentas, o al menos intentarlo, sobre el sectario e injustificado cambio de proyecto que ha tenido como consecuencia un retraso injustificable. Reclamaremos, además que se comprometa la fecha real de finalización de los trabajos. Es el trato mínimo que se merece la mejor afición de España. Un respeto y forza Dépor.