• Miércoles, 14 de Noviembre de 2018

Seguramente por haber sido un obrero, de familia obrera

Seguramente por haber sido un obrero, de familia obrera, Enrique Castro “Quini” perdonó enseguida a los trabajadores en paro que le mantuvieron casi un mes secuestrado en el zulo de un taller mecánico, y no quiso personarse en la causa judicial contra ellos. Por haber sido un obrero, por seguir siéndolo pese al relumbre de goleador del Barça que le distinguía cuando le secuestraron, y por pertenecer a una familia, obrera igualmente, en la que el buen corazón regía sobre ninguna otra cosa.
Ese gran corazón heredado y acrecido, el mismo que le falló el martes de tanto usarlo cuando, al volante de su coche, se dirigía a casa, es el que va a echar mucho de menos el mundo que le circuía, particularmente el del fútbol, que hoy hoza, en los altos niveles que Quini llegó a transitar, en el albañal del más zafio y despiadado mercantilismo. Ese bello y desprendido corazón se echará de menos como se echó, y se sigue echando, el de su hermano Jesús, Jesús Castro, el legendario guardameta del Sporting, que murió de extenuación tras salvar de morir ahogados en la playa de Pechón a dos niños ingleses y a su padre.
A Quini se le llamaba “El Brujo” porque su juego era de brujería, ciertamente. Cosa de magia. Ramón Gómez de la Serna, que se refirió al hermano de Napoleón en su imposible reinado madrileño como “el buen rey José que en Madrid tantas cosas de magia hizo”, refiriéndose a su audaz saneamiento urbano de la capital, podría haber escrito algo semejante de Quini, aludiendo a sus súbitas apariciones, como por ensalmo, ante los porteros rivales. Tantas cosas de magia hizo.
A Enrique Castro “Quini”, leal a su tierra y a su equipo, el Sporting de Gijón, cual corresponde a las criaturas de corazón sano, grande y tierno, le ha pillado la muerte entregado a esos dos amores, de una parte como delegado y alma del equipo, y de otra auspiciando el reconocimiento oficial de la lengua asturiana, el bable. Nunca dejó de ser el soldador que empezó a ser a los 14 años, ni dejó de usar el corazón para lo que vale. Ahora se ha reunido con su hermano.