“OH HAPPY DAY” EN LA GALLEGA

Pinta pero que muy bien, el nuevo programa musical-concurso de la Gallega. Ocho coros de Galicia pugnando musicalmente por hacer que sus voces suenen “más alto y claro” en “Oh Happy Day”. Me gustan los coros “clásicos”, desde siempre, y los “ligeros” desde que a finales de los años 50 descubrí a Ray Conniff, un director de orquesta que con los arreglos vocales para su coro   lo introdujo para acompañar a su orquesta, en temas estándar de jazz de las big bands, hasta del pop… “It’s Wonderful”, que por cierto fue su primer disco en 1956.
En mis devaneos con el jazz me di de bruces con los cantos afroamericanos, los espirituales, los gospel y los jubilees buscando las raíces de ascendencia religiosa –el blues era otra “profana” del árbol genealógico del jazz–y quede cautivado por esos himnos, tanto que convertí al Golden Gate Quartet en uno de mis grupos de “cabecera”, alternando con otros grupos de “gospel espiritual” –a este subgénero pertenece una de las canciones más conocidas “Oh Happy Day” en los arreglos de Edwin Hawkins– “gospel blues”, “gospel sureño” y “gospel negro”.
“Amazing Grace” fue un canto emblemático como el que da nombre al nuevo programa “Oh Happy Day”. Y no me olvido de “Hit me the road Jack” con la voz de Ray Charles y el magnífico complemento de las voces de las “Raylettes”. Y como no quiero seguir por los cerros de Ubeda, regreso al concurso musical de coros que, solo supongo, seguirá, de alguna manera, el argumento de “Chorus Line”. En este caso para seleccionar ocho coros en vez de bailarines, estimulando sus facultades hasta el momento decisivo de la opción final. Apetecible.
Sabemos que en Galicia, cantar “non ten cancela” –con permiso del cartel de  “Se prohíbe cantar”– y que las corales y agrupaciones vocales –de distintos  repertorios– siempre han coloreado la música tradicional con sus paletas, “cuerdas”, agrupadas por tesituras, interpretando simultáneamente una melodía  con acordes diferentes que consiguen los efectos deseados por el director. Y qué decir de los coros de “tasca” –que han generado un repertorio típico– y los “cánticos caseros” que animan las sobremesas festivas. Por ello, y por la calidad de los grupos concursantes, le auguro al programa una audiencia “feliz”.