domingo 29.03.2020

Personas y mercancías

las situaciones extremas producen circunstancias paradójicas. Por ejemplo, que los perros tengan derechos superiores a los niños, y los perros puedan salir a pasear y los niños, no. O que, en una situación de alarma, subsista la libre circulación de mercancías, mientras se impide la libre circulación de personas. Tras el deslumbrante hecho existe una explicación racional, pero se generan escenarios impensables.
Uno de ellos es que las mercancías necesitan personas que las trasladen, porque puede proclamarse la libre circulación de mercancías, pero las mercancías no poseen piernas, ni carnet de conducir. Quienes las fabrican, las introducen en contenedores, las cargan en barcos o aviones y las descargan, son personas. Y el que conduce el camión que lleva la mercancía hacia el final de su etapa, también es una persona.
Los reyes de la carretera se han encontrado con que la ruta es un trance parecido a la travesía del desierto. Los establecimientos de carretera han cerrado. No es posible comer, ni su evolución final, descomer. Sí, desde luego, un ser humano puede desbeber y descomer al aire libre, como lo hacían sus antepasados, e incluso puede dormir en el camión, pero le está vedada una cama normal y una ducha. ¡Una ducha! Un lujo inalcanzable.
Nuestro ministro de Transportes, señor Ábalos, es más experto en visitar aeropuertos a medianoche, y negarlo, que en saber lo que sucede en las carreteras españolas, que están bajo su jurisdicción. Lo saben algunos hosteleros, que han tomado la iniciativa de socorrer en caridad a esos que llamamos gigantes de la ruta y que para el ministerio son enanitos sin contabilizar. Podrían haber instalado algún mingitorio portátil, haber previsto lo que los camioneros sabían que iba a suceder, pero cuando se tiene tan claro que el cargo es inamovible -”A mí no me echa nadie”- no se está para estas menudencias ¿Tampoco se les ha ocurrido a esos asesores que él mismo nombró y que cobran todos los meses? Dudo que sepan distinguir entre personas y mercancías. 

Personas y mercancías
Comentarios