Domingo 18.11.2018

El catalán errante

si dura poco la alegría en casa de los pobres, no te digo nada

si dura poco la alegría en casa de los pobres, no te digo nada la fugacidad con que se presenta en casa de los prófugos. Apenas una semana ha durado esa victoria, enaltecedora de la moral secesionista, tras la decisión de un tribunal alemán, que se dedicó a triscar en terrenos que no le correspondían, a confundir cotejar con sentenciar, y a no distinguir una imputación de un juicio. Me imagino que, en las clases de Derecho Internacional, la sentencia pueblerina de los jueces alemanes pasará a ser un ejemplo de mala jurisprudencia.
El juez Llarena ha decidido que era insoportable tener en el banquillo a los colaboradores del prófugo, acusados de delitos gravísimos, mientras el principal responsable de la declaración unilateral de independencia, el jefe del golpe, lo iba a hacer solo por malversación. Vamos, como si a Tejero se le hubiera juzgado únicamente por usar sin permiso el autobús que llevó a los guardias civiles al Congreso de los Diputados.
Esa retirada convierte al prófugo en el catalán errante. Podrá dar toda clase de conferencias, charlas, entrevistas, incluso intervenir en concursos de cocina, por todos los países de la Unión Europea, pero sabe que no puede poner un pie en la frontera española, porque será inmediatamente detenido. Naturalmente, el prófugo está convencido de que las calles se llenarán de secesionistas pidiendo con entusiasmo su vuelta y su libertad, pero los secesionistas están ahora mismo entretenidos en sus batallas particulares, porque en el alma de los españoles –y los secesionistas son españoles, aunque ellos no lo quieran– anida la desunión y eso que en las escuelas diplomáticas no se nombra así, pero que los castizos llaman joder la marrana.
La misma suerte del prófugo, la van a tener quienes lo acompañaron en la huida o quienes se unieron después. Desde luego tienen labor por delante. Por ejemplo, acercarse a Islandia y explicarles lo que significa el lazo amarillo y otros abnegados trabajos. Para el catalán errante y sus compañeros de pandilla se abre un interesante futuro.

El catalán errante
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