• Jueves, 20 de Septiembre de 2018

Discriminación sin cortesías

Los sorianos y turolenses, con las rentas más bajas de España, no se han enterado de que, en los últimos años, han estado robando a Cataluña, según declaran los agraviados.

Los sorianos y turolenses, con las rentas más bajas de España, no se han enterado de que, en los últimos años, han estado robando a Cataluña, según declaran los agraviados. El Gobierno actual pretende acabar con esta injusticia, y va a primar a Cataluña con inversiones equivalentes a su PIB. Como el PIB de sorianos y turolenses es muy bajo, está claro que las inversiones en Soria y en Teruel van a ser prácticamente nulas.
Ya que parece que se impone la discriminación de territorios según la renta, espero que esto mismo se extienda a Cataluña, y se evite que las zonas más pobres roben a las zonas más ricas. ¡A ver si vamos a soportar que en la zona del Paseo de Gracia se invierta menos que en Poblé Sec! 
Si en Nou Barris la renta anual es de 10.378 euros, y, en cambio, en Sarriá-Sant Gervasio es de más de 35.000 euros, parece claro que en Nou Barris se invierta la tercera parte que en éste. Puesto que pagan más impuestos, está claro que obtendrán más inversiones.
Ya lo decía Chumi Chumez en la lógica del patrono al empleado, adaptado al euro: “Yo gano 30.000 euros al mes y ahorro 15.000. Como usted gana 1.800 euros debería ahorrar 900”.
Parece claro que hemos perdido mucho tiempo, y que esta pérdida empezó en la Revolución Francesa. 
Lo que hasta ahora habíamos llamado el capitalismo salvaje era un despiste intelectual de mucho calibre, porque ahora viene la justicia del capitalismo secesionista, mucho más avanzado, y, por eso, parece que lo apoya la socialdemocracia española y los neocomunistas de Podemos que, sin necesidad de ir a Damasco, se han caído de la burra marxista y saben que el camino es Ada Colau, El Prófugo y su mayordomo.
Nunca es tarde para una rectificación, y ya sabemos que habrá quienes perseverarán en el error, sobre todo sorianos y turolenses, pero al fin y al cabo son poco, y, con este sistema, se encaminan a su extinción.
Ya vale de paños calientes y de hipocresías. Por fin, llega la discriminación sin complejos, directa y brutal. Ha venido amparada en el delito, pero ha venido. Y eso es lo importante.