jueves 22/10/20

Andrea

La Ley 5/2015 de derechos y garantías de la dignidad de las personas enfermas terminales, aprobada por el Parlamento de Galicia a iniciativa del grupo gallego del Partido Socialista, supuso la asunción de una de las normativas más avanzadas en materia de derecho a una muerte digna, elemental y extraordinariamente fácil de determinar a pesar de los interesados e incomprensibles problemas éticos que se invocan desde determinados sectores. 
Cuando una persona padece una enfermedad incurable, irreversible y en estado terminal, le asiste a ella o a sus familiares todo el derecho a decidir no prolongar artificialmente la vida y evitar un proceso agónico. 
Es lo que se pretendió con su aprobación y, sin embargo, la inercia ideológica o la resistencia inicial de los responsables del hospital que asistía a Andrea impidió que ese derecho fuese pacífico, sereno e íntimo para ella y sus padres, que hubieron de librar una batalla judicial estéril porque, al final, el propio hospital decidió cumplir su deseos y lo que dispone la ley, sin que el juez tuviera finalmente que decidir. 
Una lección para el futuro.

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