Domingo 26.05.2019

Sin palabras

No sé si es solo un fenómeno de nuestro país pero cuando los políticos se marchan, ya sea porque se retiran de la vida pública o porque fallecen, empezamos a añorarlos. De repente parece que nos damos cuenta de su valía. Por eso en todos los mítines que celebran los socialistas hay palabras de reconocimiento para Pérez Rubalcaba y los medios de comunicación han hecho un despliegue extraordinario sobre su figura política.

No dejo de pensar qué más se puede añadir a lo dicho y escrito, porque en ocasiones las palabras no parecen ser suficientes para abarcar la realidad. Y eso es lo que ha sucedido que de repente la ciudadanía ha hecho una demostración de dolor y reconocimiento a un político que forma de nuestra historia reciente y que ha entrado en la gran Historia, la que se escribe con letras mayúsculas.

Normalmente se necesita tiempo y perspectiva para enjuiciar el impacto de una acción política, pero en alguna ocasión es el común de la gente la que escribe su juicio sobre es figura política. Cuando hace unos años murió Adolfo Suárez, los ciudadanos sintieron la necesidad de lanzarse a la calle a rendirle homenaje. Lo hicieron conscientes de que despedían a un político excepcional. Algo así ha sucedido con Rubalcaba. Seguramente ni aún pretendiéndolo el PSOE hubiera podido lograr esa gran conmoción que ha provocado su muerte.

Puede que ni él mismo supiera del impacto que su figura ha tenido. Me le imagino esbozando una sonrisa y rebuscando en su mente de científico una respuesta sobre la actitud extraordinaria de la ciudadanía. España entera parece latir al son de Rubalcaba. Es más, parece que él mismo estuviera interviniendo en la campaña electoral.

Dentro de algún tiempo, los historiadores podrán certificar la importancia de una generación de políticos a los que les tocó gestionar una etapa harto conflictiva, la que pasaba de la dictadura a la democracia. No dejo de pensar qué palabras más se pueden añadir sobre Rubalcaba y no las encuentro porque se han dicho y escrito todas.

Sin palabras
Comentarios