• Miércoles, 26 de Septiembre de 2018

El equilibrio del funambulista

No puedo dejar de imaginar a Pedro Sánchez como un funambulista

No puedo dejar de imaginar a Pedro Sánchez como un funambulista que, en el asunto de Cataluña, camina por una cuerda tan delgada y frágil, que se puede caer.
Por una parte, le ha tendido la mano al presidente de la Generalitat, Joaquim Torra, para intentar abrir una vía de dialogo encaminado a resolver el problema catalán. Pero, por otra parte, no puede obviar que tiene la obligación de cumplir y hacer cumplir la Constitución y que, por lo tanto, no puede permitir ningún acto ni iniciativa que cuestione que en Cataluña se cumplan las leyes como en el resto de España y que, por tanto, no se va a permitir más aventurerismo.
Por eso no se puede rebajar la importancia del desafío del presidente de la Generalitat a la Corona, es decir, al jefe del Estado.
Las declaraciones de Torra afirmando que Cataluña ha roto con la Corona, y que el rey no es bien recibido en esa comunidad autónoma, sin duda alguna merecían una respuesta contundente por parte del presidente de Gobierno por más que este haya preferido mantener un perfil bajo en este asunto.
Por decirlo claramente: el Gobierno de la nación no puede consentir que una comunidad autónoma declare persona non grata al Jefe del Estado.
No me imagino que, pongamos a Macron o Angela Merkel, alguien les declare personas non gratas en alguna región de su propio país, y mucho menos me imagino que les pudieran impedir participar en un acto público como ha sucedido recientemente en Cataluña. donde se ha negado que la entrega de los Premios Princesa de Gerona se llevara a cabo en el ayuntamiento. Y no, no me imagino a Macron teniendo que irse a un restaurante como alternativa para celebrar el acto.
De manera que el Gobierno, es decir, el presidente Pedro Sánchez, tiene que poner las cosas en su sitio. No puede tolerar desafíos al rey sencillamente porque Felipe VI ostenta la Jefatura del Estado, y mientras la Constitución no se cambie, el rey nos representa a todos.
Sin duda no solo es loable sino urgente y necesario que el Gobierno intente, por la vía del diálogo, desatascar la situación en Cataluña, donde el primer paso es conseguir que los líderes independentistas defiendan sus ideas dentro de las reglas que marca la Constitución, pero el diálogo debe de plantearse desde la firmeza y Pedro Sánchez debería dejar claro al presidente de la Generalitat y a sus socios que el Gobierno no va a tolerar más bravuconerías ni más desafíos y que si lo hacen se encontraran con la respuesta adecuada de las leyes de nuestro Estado de Derecho.
Pedro Sánchez tendrá que hacer un auténtico ejercicio de funambulismo para, por una parte, intentar ese diálogo y, por otra, defender la Constitución y el Estado de Derecho. Ojalá acierte y no dé un paso equivocado, porque su acierto será beneficioso para todos.