lunes 27.01.2020

¿Qué son?

La esperanza es la forzosa ingenuidad del peatón político, el ciudadano, condenado a creer en aquellos que aspiran a representarlo. Creer, sino ciegamente sí como un ciego. 
En esa idea creo que Sánchez será un buen presidente y sus socios leales. Un gobierno que aspira a poner en marcha una nueva transición que acabe con la vieja, a la que tildan de franquista. 
Y al que uno, en uso de esa esperanza, le reconoce un algo de razón. Nada que nazca y florezca a la sombra de una tiranía puede ser bueno. Hablan, también, de la necesidad finiquitar al dictador y desenterrar y honrar a sus víctimas. Y uno cree que es justo. 
Se refieren, con razón, a la necesidad de más justicia social, más solidaridad y mejor convivencia y pones oídos, ojos y boca porque quieres oír, ver y hablar. Y es entonces cuando adviertes que ese partido tiene en sus filas a exmiembros de ETA y que se echa a la calle en defensa de sus presos, sin importarle sus crímenes, y lo hace de la mano del nacionalismo más radical, egoísta e insolidario. 
Y entonces entiendes que su idea de transición pasa por salvarnos del fenecido verdugo para entregarnos a los verdugos; que la solidaridad y las víctimas les importan un pito, tanto las de Franco como las de ETA, dos utilidades distintas, un mismo fin. 
Y que la fobia a la tiranía es cuestión de tiranos. Lo entiendes, pero no lo puedes decir, para no ser un fascista, y terminas siendo eso que son…

¿Qué son?
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