miércoles 20.11.2019

Futuro simple

Será lunes, habremos votado, contado, mandando; la democracia habrá funcionado como el reloj que es, por esa exactitud conoceremos que no nos hemos defraudado. Sabremos que hemos cumplido y ganado tiempo, eso es este acto democrático, como lo son aquellos que solo han sido expresados y las voluntades únicamente narradas. Narrar es justamente lo que habremos hecho, contarnos nuestro cuento y su protagonista, ese que nos defenderá de los villanos que son aquellos que ponen otros para combatir los nuestros.

Agotado el proceso la democracia se retira para dar paso a los demócratas, con ella la mansedumbre festiva de su tiempo, y entran en escena los relojes que lo marcan en los pulsos de nuestras voluntades, tiempos inexactos, convulsos, vertiginoso, algo parecido a la falta de tiempo, al que hemos de poner a prueba en el más voraz y exigente de los espacios, el de nuestras necesidades y apetencias. Tendremos entonces en las manos tiempo y espacio para un mismo fin, dar respuesta a las demandas individuales y sociales. No parece imposible, somos conscientes de ellas, son tan reales como lo son las carencias, y disponemos para ello de los elementos claves, nuestros cuentos y sus protagonistas, a ellos les toca ponerse de acuerdo, no ser tiranos, admitirse, respetarse y gobernar a fin de conciliar tiempo y espacio para que la democracia se perfeccione y dejé de ser un reloj sin esperanza de espacio en la pared del calendario.

Futuro simple
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