Sábado 17.11.2018

Vaya papelón, ¿no?

Van y te dicen que los cascos azules de la OTAN

Van y te dicen que los cascos azules de la OTAN están leyendo las admoniciones de la ONU sobre el respeto de España a las acciones judiciales. Y es la tercera vez que, por escrito, ponen colorados a nuestros gobernantes. Y es que ya no nos querían cuando aquel “claudillo” dio un golpe de Estado.
Una rebelión (coño, en Alemania cadena perpetua y aquí cuarenta años de cadena para la ciudadanía) como se dice ahora que antes estaba prohibido por aquel invento llamado “democracia orgánica”, que tuvo tantos defensores que aún hoy tienen mando en plaza. Y es que aquel dejó todo no atado y bien atado sino empaquetado con lazos de regalo. Así tienen esos una vida regalada…
Pero para papeles los de Bárcenas que ahora borra sobre lo escrito y no aparecen las dádivas a M.Rajoy ni las entregas a doña Dolores de Cospedal, la ministra que pidió, como si estuviera en el supermercado, cuatro submarinos, varios aviones y otras gollerías que no se debe gastar todo el dinero público en los ancianos que, si les suprimimos las medicinas gratuitas o de bajo coste, ya irán pasando a la historia (rip).
Pero resulta que no mueren ”los jodios” y se manifiestan un día sí y otro también al grito de “somos mayores, pero no gilipuertas”, y no os votaremos (el plural es porque en la tele añadían “PP y C’s: Rajoy y Rivera) en sus diatribas
Los yayoflautas, herederos directos de aquellos perroflautas del 15-M, pide la pensión permanente y revisable. Algunos se atreven a pedir, también la pensión de M.Rajoy que subió un 1,5% –tres veces más que la suya– y partiendo de unas cantidades que a un jubilado le parten de risa floja por no decir palabrotas que este comentario puede leerse en horario infantil
Y es que mientras, con capirote y túnica, unos “procesionan” por el más allá, otros lo hacen por el más cerca: los fines de mes en los que se debe elegir entre la medicina o la cena. Hay por ahí un chiste donde se dice “Ya sabes que Poncio Pilatos, perdonó a Barrabás y condenó a Jesus. A lo que el otro responde: no me digas más: el juez era español…”.
Estos días, donde abundan los rezos en plena libertad, a golpe de tambor, con encapuchados y calles cortadas al tráfico, el maestro Manuel Rivas nos habla de la libertad, algo que recuerda el Tribunal Constitucional de Derechos Humanos a nuestros jerarcas que van en procesión para purgar sus pecados… ¿Qué papelón, no…?

Vaya papelón, ¿no?
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