Lunes 10.12.2018

Rebosan las cloacas

El largo puente pasó por los difuntos y los muertos para detenerse en los vivos.

El largo puente pasó por los difuntos y los muertos para detenerse en los vivos. Observe el lector que me tomo la licencia de diferenciar difuntos de muertos y es que no es lo mismo el del Valle de los Caídos que el penúltimo muerto que le viene encima a la que fue número dos de Mariano Rajoy y muleta para sumar votos a la victoria de Pablo Casado el que está a punto de matar (políticamente, claro) a la que fue super-poderosa secretaria generall.  
Y es que el nuevo jefe de filas de la derecha española quiere deshacerse de esa pesada mochila que les suponen las conversaciones publicadas sobre el dúo Villarejo-Cospedal. A todos estos acontecimientos (aquí huele a muerte, que diría Gila) le puso viñeta y rúbrica El Roto desbordado por la corrupción con un: “No la caguen más!”.   
Y lo hizo, otra vez, el Partido Popular con esas filtraciones donde también meten en el lío a otro conocido miembro de la cúpula: Javier Arenas, al que llaman Bocanegra y le hacen un “traje” que parece una caja de pino, de ahí esos muertos políticos que se pasearon estos días en un esperpéntico carnaval.
Juan José Millas firma en el diario “El País” una columna titulada “Cloacas” tomando como referencia la frase de Cospedal a Villarejo, en esa célebre reunión en la planta noble de Génova, sede de los populares.
“Estamos solos. No hay nadie. Aquí solo estamos Mariano y yo y Mariano no está”, lo que ciertamente parece una cita de dos enamorados o sacado de un relato de adúlteros “que siempre andan buscando un agujero” escribe Juan José. Y, ciertamente a quien nos engañan, quedamos burlados,  somos los ciudadanos en general.  
Rebosan las cloacas y ya nadie se atreve de hablar de cuatro en una charca aunque insiste (el señor Casado, por ejemplo) en decir que son cosas del pasado y que a él, ni le rozan. 
Si ustedes tienen curiosidad repasen la biografía del nuevo presidente del Partido Popular y se encontrarán con que el señor Casado trabajó codo con codo con Aznar, con  Rajoy, con Cospedal, con Arenas por citar solo unos pocos. 
Unos,  por cierto, que en sede judicial dijeron no conocer la caja B (la que pagó las obras de Génova) ni vieron pasar a su alrededor sobresueldos, mordidas, etc.
Volvemos al principio: la fiesta de los santos y difuntos le pillaron a Casado buscando un truco para hacer un trato con Dolores de Cospedal pues rebosan las cloacas.

Rebosan las cloacas
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