Rajoy, en ruta

No caber duda –iría contra la lógica– que después de las declaraciones

No caber duda –iría contra la lógica– que después de las declaraciones de “El Bigote”, las evidencias de una docena de empresarios que pusieron la parte del corruptor, las decisiones judiciales y las investigaciones de la UCO, la Policía y la prensa, el PP es un partido corrupto, con casi medio ciento de sus ex (entonces significados dirigentes) que pasearon, y más que tendrán que pasear, por los juzgados y que los papeles de Bárcenas (que está siendo fuerte ¿eh, Mariano?), son elocuentes que el hombre que está en la cúpula del partido desde hace más de dos décadas o está “pringao” por acción u omisión o es un inepto, además de sordo y ciego.
¿Y eso es bueno para el presidente de un partido? Allá ellos, ¿no? Pero sí parece inaudito en el caso del presidente de un país civilizado.
Y en esas disquisiciones está el ciudadano mientras Mariano Rajoy sale de viaje, gafa un tren recién estrenado, se mete en un charco en León, vende billetes de avión desde el AVE y repite eso de que España va bien, la economía crece el sol se levanta y tralará, tralará…
Y todo en la misma jornada en que Oxfan cuenta que entre nuestros convecinos hay diez millones de pobres; que estamos de terceros por la cola como país de las desigualdades (nos ganan a los puntos Rumanía y Bulgaria); resulta que en ese país de jauja que pinta Mariano Rajoy el 13,6 por ciento de los trabajadores en activo son pobres. Que el salario de los jóvenes es un 33 por ciento inferior al que se pagaba en 2008 y que aquí, en España, la tierra del cuerno de la abundancia, los ricos son cuatro veces más ricos que cuando se inició la crisis mientras los pobres lo son cada vez más.
Y mientras Mariano Rajoy pasaba el tiempo en el AVE Valencia-Castellón (llegó con veinte minutos de retraso) Human Right Watch, denunciaba el uso excesivo de la fuerza policial el pasado uno de octubre en Cataluña. Al tiempo  Juan Ignacio Zoido, ministro de los palos, explicaba que la operación policial había costado 87 millones de euros, cantidad importante, pero inferior del coste de la Gürtel, fase una y dos, que aún quedan otras cuatro…
Acabamos el mes recordando a San Juan Bosco patrón de los cineastas y dejamos el miércoles pasado a San Francisco de Sales, patrono de los periodistas, a los una película (los papeles del Pentágono) nos enviaba un recado: los periodistas están para servir a los gobernados no a los gobernantes.