• Miércoles, 19 de Septiembre de 2018

Pónganse al tajo

Hace unos días “El País” dedicaba una página a este gobierno que padecemos y, por extensión, a los políticos que la sostienen desde las dos cámaras.

Hace unos días “El País” dedicaba una página a este gobierno que padecemos y, por extensión, a los políticos que la sostienen desde las dos cámaras, denunciando que España está paralizada entre la situación de Cataluña y la necesidad de brega de nuestros representantes acostumbrados a una cómoda mayoría absoluta y, con el bipartidismo, a una oposición feble, perfectamente manejable. 
Por un lado la llegada de multipartidismo –Ciudadanos por un lado y en el otro extremo Podemos–  obligaban al poder, y ustedes pueden hacer una lista donde se incluye, con el ejecutivo, el legislativo, el judicial, otros poderes más o menos emboscados como el Mercado ese que pesa y mide los valores; la Comisión que investiga las cuentas y que está trufada de los “enchufados” del poder y hasta llegar a la asfixia pues los que de arriba están en todos los sitios, para acabar reconociendo que las cosas han cambiado –mejor tenían que cambiar -  pues este país no es el mismo desde aquella etapa que unos llaman transición y otros nos quedamos en transacción.
El caso es que, como dicen en la Corte, España está paralizada. Encerrada en la corrupción de quienes ahora ostentan –¿detentan?– el poder, preocupados más por sus problemas, que les acorralan en los juzgados y las calles, que por legislar, organizar, ordenar, la vida común de la ciudadanía. Una prueba es la pírrica producción legislativa, la peor de la historia desde la restauración democrática allá por el siglo pasado.
Y ahora, donde es más que necesaria imprescindible un cambio en la ruta emprendida por el ejecutivo de Rajoy, contamos con el segundo partido del parlamento que especula entre tomar decisiones que signifiquen la ruptura de lo que hay o ponerse perfil para no ganarse enemigos poderosos y los recién llegados (Ciudadanos y Podemos necesitan socios para que sus propuestas lleguen a buen puerto o se queden tan solo en papel mojado aplastadas por una mayoría que vive muy cómoda en esta situación.
En este artículo al que nos referíamos al principio, firmado por Jordi Pérez Colomer, se preguntaba ¿qué le hace falta, que le urge a España? Y el articulista se respondía “Todo”  y hacía una lista: la renta básica, curar las heridas que dejaron los recortes en educación y sanidad; una política que signifique un futuro para los jóvenes, el avance en la financiación autonómica, la solución para las pensiones y la lucha contra la desigualdad. O se ponen al tajo