miércoles 5/8/20

ELLOS SON EL VIRUS

Resulta que tras una semana de errores y descoordinación, Rajoy modifica las medidas contra el ébola por la indignación médica, el cabreo ciudadano y el asombro del mundo. En su visita al hospital fue abucheado por los trabajadores de la salud que le arrojaron guantes y pidieron su dimisión. Ellos, los que nos mandan, son el virus más maligno que puede caer sobre un país.
No les cuento como vienen las redes sociales. Algunas, crueles, hacen chistes sobre el perro sacrificado y la ministra en su sillón y otros, con memoria histórica, recuerdan los hilillos de plastilina, las playas esplendorosas, los huesos del cocido contra las vacas locas, la crucifixión al conductor del tren que provocó la tragedia a las puertas de Santiago o el caso del avión siniestrado con docenas de militares a bordo.
Son peores que un virus. Y además se ponen importantes y quieren minimizar, a golpe de chorradas, sus fallos. Nuestro as, Feij009, justifica que los trajes de protección usados en el Meixoeiro llegaran tarde y fueran permeables al agua en que “se trataba de un ensayo”. Claro, por eso, el Depor se entrena con pelotas de farrapos y Rato entrena a su tarjeta black comprando en Mercadona.
También fue un ensayo, un entrenamiento, el debate sobre el estado de la autonomía. O noso presidente atacó al Gobierno “que no compensa sus esfuerzos austericidas” que han llevado a la miseria a miles de familias, mientras la oposición le recuerda el paro, pobreza y desigualdad que han crecido bajo su mandato y el bajo “poder” política de Galicia por la sumisión de don Alberto al régimen de Madrid. Es otro virus que hace mucho daños al país, su paisaje y su paisanaje.
Y tenemos el llamado virus de la codicia, dentro de las cajas y que, como era de cajón, retrató a sus mandamases. Las instituciones que tanto bien hicieron durante años se convirtieron en las cuevas de Alibabá. Directivos de cajas quebradas (que pagamos con cuarenta mil millones los ciudadanos) llevaban una obscena vida de lujo de la que presumían sin rubor. Desde altos funcionarios de la Casa Real hasta sindicalistas pasando por políticos de todos los colores. ¿Y como están las cosas? Todos en la calle y un juez que destapaba tanta mierda... inhabilitado. Esto es, dirán ustedes, una maldición? No. El virus que nos llevó a la miseria.

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