viernes 4/12/20

A Coruña y sus barrios

A Coruña tiene por delante retos apasionantes que debe de abordar con valentía y audacia.

A Coruña tiene por delante retos apasionantes que debe de abordar con valentía y audacia. Mejorar nuestras expectativas de futuro dependerá de afrontarlos con rapidez. Es crítico que el análisis de partida sea el correcto, para que las decisiones se orienten desde un inicio de manera adecuada y no perdamos el norte como en la legislatura presente y la pasada.
Hay un problema grave, casi estructural, que lastra otras medidas que se pretenden impulsar. La tendencia sociodemográfica de la ciudad no es la que debería. A Coruña está envejeciendo a gran velocidad y no por el aumento de la esperanza de vida, sino porque la ciudad no crece.  Año a año nacen menos niños y los jóvenes la abandonan por falta de trabajo, reduciendo las familias que se asientan. Como paliativo, el cinturón metropolitano sí crece.
Muchos factores inciden en esta situación, que genera una peligrosa espiral negativa. La falta de dinamismo económico no ofrece oportunidades a los jóvenes que se ven obligados a buscar otros horizontes. Las familias recién creadas se piensan mucho tener hijos, porque ante un cuadro con una incomprensible, por taimada, política de apoyo a la conciliación laboral, salarios bajos, vivienda escasa y cara y un entorno socioeconómico incierto se lo piensan dos veces. Muchas deciden irse a municipios cercanos. En este despoblamiento vital, los barrios se están quedando sin el pulso necesario, precarizando y deteriorando la calidad de vida de la comunidad. 
La ciudad debe recuperar la visión de un urbanismo inclusivo, volver a creer en la ciudad de los barrios, creando zonas verdes, mejorando los actuales y creando nuevos equipamientos infantiles, deportivos, educativos, sociales, de actividad cultural y espacios en donde se cultive el emprendimiento. Siendo una ciudad con tantos mayores se ha de tener en cuenta su ocio activo y su necesidad de una mejor accesibilidad. Hay que apostar por una movilidad radicalmente diferente, en donde primasen los espacios peatonales, creando zonas de confort en cada barrio, especialmente para familias, mayores y personas con dificultades de movilidad. En donde el mantenimiento del espacio público y de las zonas verdes sea ejemplar y que la seguridad ciudadana forme parte del sentir colectivo. Que la rehabilitación de viviendas y fomento del alquiler sean una prioridad municipal, de hecho y no de palabra. 
Nada hay más fuerte que todo un barrio preocupado por revitalizar su espacio, en donde sus familias se asienten y de donde no se quieran marchar. De esta manera el ocio y esparcimiento en la zona se activan, el comercio y mercados se consolidan, el dinamismo poco a poco crece y la ciudad se transforma en lugar con mejor calidad de vida, barrio a barrio. También es muy importante fomentar la participación real organizada, las redes de la sociedad civil, que orienten y decidan las prioridades de su comunidad, dentro de la ciudad. 
Si logramos que los barrios tiren del bienestar, los grandes retos de la ciudad serán más accesibles, porque romperemos la tendencia actual y entraremos, de nuevo, en la senda de la mejora del bienestar colectivo. Pocas cosas hay más importantes para las políticas municipales socialistas.
 

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