• Sábado, 22 de Septiembre de 2018

Ideas de quita y pon

Lo normal es hablar de quita y pon dicho de una pieza o de una parte de un objeto

Lo normal es hablar de quita y pon dicho de una pieza o de una parte de un objeto: hecha para poderla quitar y poner, como dice la Academia. O dicho de una prenda de vestir: destinada a sustituir a otra del mismo tipo. Por eso existe la ropa de quita y pon, tanto que en algunos países de habla hispana hablan del quitapón, aplicado a distintas prendas. De momento, no dice nada la Academia de las ideas de quita y pon, pero no habría que descartarlo en el futuro. Incluso en el presente, ya que España se ha convertido en un país con ideas quitapón, una nueva tendencia que comparten casi todos los partidos, terminadas las campañas electorales.
La principal idea de quita y pon en España es la reforma de la Constitución, que todos han planteado en algún momento, lo cual no es un asunto baladí, ya que se trata de la máxima norma de convivencia. Con la reforma constitucional se juega como si fuera un comodín, pero también sirve como cromo de intercambio, lo que denota un escaso compromiso por tomarse semejante reto en serio. Si los constitucionalistas del 78 hubiesen hecho lo mismo este país no sería hoy lo que es: un país en crisis pero una democracia consolidada.
Tras ese gran quitapón hay otros de diferentes rangos. El ejemplo más manido es el quita y pon de las diputaciones, que compite con el quitapón del Senado. La supresión de las diputaciones ya fue pactada por el PSOE y Ciudadanos pero cayó en el olvido, del mismo modo que la reforma del Senado reivindicada por todos los partidos, si bien algunos plantean su supresión.
También hay ideas de quita y pon en la periferia: la más famosa de todas es la mejora del encaje institucional de Cataluña en España como alternativa a la independencia. Según suba o baje la temperatura ese quitapón adquiere o no fuerza en los grandes titulares, que suelen seguir los dictados de la agenda política, que suele elaborar el Gobierno.
La lucha contra la devaluación salarial que trajo consigo la crisis es otra idea de quita y pon, del mismo modo que la reforma fiscal propuesta para conseguir ingresos suficientes para garantizar el Estado del bienestar. Y, cómo no, por ahí sigue el quitapón de la regeneración democrática y la lucha contra la corrupción. Con todo ello suele entretenerse Rajoy, que no se cree ninguna cosa de esas y ve como la oposición se enreda ella misma. Para Rajoy solo hay un quita y pon importante: que no lo quiten a él para poner a otro. Y va ganando.