• Martes, 13 de Noviembre de 2018

¿Es eficaz la presión al PSOE?

Mariano Rajoy está más desesperado que nunca,

Mariano Rajoy está más desesperado que nunca, lo cual tampoco quiere decir mucho, ya que no suele desesperarse. Pero la verdad es que le empieza a agobiar la tramitación de su investidura como presidente del Gobierno. Necesita que Pedro Sánchez, del PSOE, ordene la abstención total o parcial de su grupo parlamentario, ya que aunque se cierre el acuerdo del Partido Popular con Ciudadanos y Coalición Canaria, esa suma da 170 diputados y no sería suficiente para formar un Gobierno.
De las palabras del propio Mariano Rajoy se deduce que Pedro Sánchez no le coge el teléfono. Lo que ahora parece tan difícil tal vez no lo sea después del 25-S, día de las elecciones autonómicas en Galicia y en el País Vasco. A partir del 25 de septiembre, la actitud del PNV podría cambiar radicalmente, hasta el punto de hacerse posible la alianza de derechas que el líder socialista viene exigiendo. Es la única baza de Pedro Sánchez, ya que carece de una alternativa propia para formar un Gobierno alternativo al de Rajoy. Si es así, España estaría tres trimestres sin Gobierno pero lograría evitar unas terceras elecciones generales en plenas Navidades.
Este escenario es el que da sentido a las palabras de Mariano Rajoy de este fin de semana, plenamente consciente de que la formación de un Gobierno en España es todavía hoy más un deseo que un hecho. Mientras, se mantiene la fuerte presión sobre el PSOE, que encabeza el PP con el apoyo -y a veces palabras gruesas- de importantes medios de comunicación y grupos económicos.
Si algo llama la atención es que la presión de Mariano Rajoy a Pedro Sánchez no lleve consigo ofertas políticas y económicas concretas, más allá de pequeñas cosas que va arañando Ciudadanos en su diálogo con el PP. Una dura presión para que el PSOE apoye de alguna manera al PP a cambio de nada no parece que vaya muy lejos. Una presión en positivo, sin reproches y con mensajes afines al programa del PSOE, seguramente haría cambiar el ambiente político, dentro y fuera del PSOE. ¿O no?