miércoles 20/1/21

Pico y pala

Va siendo hora de que los políticos se pongan a trabajar en serio y de forma coordinada para sacar adelante este país. Los palos en las ruedas, las descalificaciones, los enfrentamientos, las zancadillas, las decisiones despóticas y, sobre todo, el postureo tienen que quedar a un lado y pensar que, sin la unidad  y la colaboración de todos, va a ser muy difícil que  salgamos del pozo en el que cada vez nos hundimos más  por la mala gestión de una pandemia  que  ocasiona un desgarro brutal en la economía, y también por la falta de acuerdos de estado que permitan que nuestro país pueda comenzar a levantar cabeza y ver la tenue luz  al final del túnel y no  como está ocurriendo en estos momentos. La responsabilidad de lo que ocurre parece no ser de nadie teniendo en cuenta que el juego de las malas decisiones se ha diversificado y desviado por parte del Gobierno hacia las autonomías.

Les pido a los políticos que cojan con fuerza el pico y la pala y que se pongan a intentar construir los cimientos sobre los que asentar el edificio económico en el que tenemos que pivotar todos los españoles. Les pido que se hagan callos en las manos, como les ocurre a los que utilizan a diario el pico y la pala, demostrativos de que el esfuerzo ha sido importante a la hora de buscar puntos de apoyo sobre los que preparar la cimentación económica sin la que va a ser muy difícil que las personas puedan volver a pensar que un día recuperarán no solo el tiempo perdido sino el poder adquisitivo del que carecen en estos momentos.

Con la confrontación, que tanto parece gustar a muchos de nuestros políticos, no vamos a ningún lado. Los ciudadanos estamos más que cansados de ver como miles de personas esperan desde antes de las cuatro de la madrugada, bajo el intenso frio del invierno, en una cola para recoger alimentos, y como varios millones no son capaces de llegar a final del mes. Mientras tanto los políticos, sean del extracto que sean, cobran su nóminas mensualmente, viven  por encima de sus posibilidades, por lo menos de las que tenían antes de conseguir su poltrona política, y sin preocuparse de lo que  ocurre unos metros más allá de la Carrera de San Jerónimo donde, diariamente, en la sede de la Cámara Baja se lanzan todo tipo de improperios, mientras que el pago por la luz  llega a límites insospechados y el paro sigue aumentando  de forma terrorífica.

A todos ellos les regalaría un pico y una pala con manual de instrucciones, y les retiraría los móviles, las tablets y las múltiples prebendas  que usan de maravilla en lugar de ponerse a trabajar.

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