Lunes 19.11.2018

Para combatir la exclusión social

Con el paso del tiempo y la experiencia que me da mi trabajo

 

Con el paso del tiempo y la experiencia que me da mi trabajo en Cáritas soy un gran defensor de la promoción integral del ser humano. Un desarrollo que no se mida solo en términos económicos sino que contemple dimensiones más amplias como pueden ser lo intelectual, lo ético, lo social o lo espiritual de la persona. No podemos permanecer indiferentes al desafío que nos llega desde el mundo de la pobreza y de la marginación, de la injusticia y de la explotación. De ahí que nuestros esfuerzos deban ir dirigidos hacia una caridad más transformadora que no se limite a paliar la pobreza sino a erradicarla, y que sea capaz de incidir en las estructuras socioeconómicas y de asumir el compromiso social.
En Cáritas trabajamos por otorgar salidas que promocionen a la persona. Y lo hacemos con la constitución de empresas de inserción laboral que buscan sacar de la exclusión social a muchas de las personas que permanecen en ella o van camino de ser enganchadas por sus garras. Una de estas empresas es Arroupa, que ya está en marcha con importantes resultados. El próximo proyecto es crear una en el sector agrícola con la explotación de huertas ecológicas.
Quiero comentarles aspectos directos relacionados con Arroupa, que se ha sumergido en el mundo del reciclado textil, siendo pionera en su sector a nivel de comunidad autónoma. Una realidad para crear empleo estable que dé oportunidades a personas en riesgo de exclusión social. De esta magnífica realidad hay que decir que en la actualidad la empresa cuenta con 23 trabajadores (12 mujeres y 11 hombres), de los que 21 proceden del mundo de la exclusión. Tres tiendas de segunda mano en Santiago, A Coruña y Pontevedra avalan la iniciativa que cuenta con un total de 200 contenedores instalados y 56 roperos parroquiales, lo que hace un total de 265 puntos de recogida que el año pasado se tradujeron en 784 toneladas de ropa.
Por su parte el revolucionario proyecto Huertas persigue la formación de personas en riesgo de exclusión para su inserción en el mercado rural y buscando su empleabilidad. Con ello se persigue promover un consumo justo y sostenible y responsable, mediante canales cortos de comercialización, y partiendo de los principios de Economía Social y Solidaria.
En todo este proceso la formación y el empleo juegan un papel fundamental que en Cáritas se trata con gran dedicación como lo demuestran que en este campo las personas atendidas fueron 4.366, los participantes en acciones formativas 548 y las inserciones laborales 960, alcanzando un nivel del colocación del 35%.Se trata de una ratio muy buena que demuestra que se van alcanzando objetivos para que las personas puedan ser autónomas por medio de un trabajo sin tener que depender de ningún servicio social.
En Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela hemos trabajado, y lo seguiremos haciendo, acompañando, apoyando y dinamizando a numerosas personas. Hemos redoblado nuestros esfuerzos a través de Áreas de Actuación para ayudar a aquellos que afrontan la vida desde la exclusión social. Una situación a la que se puede llegar por diferentes causas y sobre la que no hay que buscar culpables, sino soluciones. 

Para combatir la exclusión social
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