domingo 17/1/21

CIUDADANOS HUÉRFANOS

Uno que no ha visto crecer la hierba, pero ha escuchado 

Uno que no ha visto crecer la hierba, pero ha escuchado sus palabras, pues ha pasado muchas primaveras y, por lo tanto, tiene sabiduría de diablo, no deja de reflexionar sobre la nefasta partida que juegan nuestros partidos políticos, conforme agudamente analizaba Javier García Sánchez, compañero de página, bajo el título “Trío de ases o solo parejas”. Porque de esta forma afrontan el destino colectivo, reduciéndolo a simple partida de canicas, dados, chinos, cara o cruz, etc, etc.
Mientras los mandatarios se insultan y descalifican sin enmienda, rememoro el épico poema nacional repitiendo la orfandad de los buenos ciudadanos sin dirigentes honestos. Porque también debería extenderse la opinión descalificadora a los que van de famosos –rodeados de lauros y euros– que desprecian la patria. Tal el Verstrynge camaleónico al que Manuel Fraga dio una patada en el culo, echándolo; Pedro Almodóvar, peliculero profesional, con actividades bancarias en Panamá; el ensoberbecido actor Luis Tosar que bebe néctar de dioses o, por poner simplemente cuatro ejemplos, el periodista Jordi Évole que al entrevistar a Mariano Rajoy no concedió una migaja al país que le está dando de comer. Fascismo puro y duro. ¿Recuerdan? Amamos a España porque no nos gusta. La etnología del poeta Bartrina confirmando ser español quien reniega del suelo donde nació.
A ratos me pregunto si soy pedante en mis opiniones. Por eso recuerdo que Aristóteles ya aludió a la corrupción como esencia de la vida. Nada hay nuevo. Únicamente nos renovamos para alcanzar la perfección. Así el estagirita aconsejaba apartarse del materialismo de pensar solo en cosas humanas y mortales. Y dictaba una regla valiosísima para el hombre actual, comprendidos los políticos. “En la medida de lo posible, es preciso comportarse como inmortales y hacer todo lo necesario para vivir según la parte más noble que hay en nosotros”.

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