El tren de la Costa

Hoy haré un balance de cómo está el ferrocarril de Noroeste peninsular que va a remolque de lo que acontece en el resto de España

Hoy haré un balance de cómo está el ferrocarril de Noroeste peninsular que va a remolque de lo que acontece en el resto de España, el AVE, tarda en llegar y en el mejor de los casos no llegará a ser una realidad hasta bien entrado el 2018, si no se acumulan más demoras de las existentes, porque sino lo será para después del 2020 en adelante.
Pero que supone esperar unos pocos años más en esta tesitura del abandono ferroviario de la alta velocidad, si el ferrocarril de la Costa Norte gallega lleva más de cien años esperando su modernización, ya que carece de un servicio adecuado y encima no es competitivo a ninguna escala, sus usuarios llevan años reclamando medidas urgentes para intentar salvar esta línea que languidece paulatinamente, cuyo recorrido es la línea de Ferrol-Coruña, que se encuentra en un absoluto abandono, sin que nadie aporte medidas técnicas y comerciales para salvar a esta achacosa línea férrea de su escaso servicio y anclado en el tiempo, este trazado se inauguró hace algo más de una centuria y no sufrió variación alguna desde entonces, salvo algunos apeaderos dejados en desuso y que su velocidad de crucero se acerca a los cincuenta kilómetros hora. De media en su recorrido y tarda más de una hora y media en realizarlo entre la ciudad Departamental y su capital de provincia.
Los usuarios sufren este desfase de trayecto, bien sean trabajadores o personas que tienen que hacer un transbordo en A Coruña, para tomar un tren de largo o medio recorrido, ya sea para enlazar con algún punto de Galicia ó viajar a Madrid y Barcelona, una línea que carece de tendido eléctrico, lo que le impone ciertas limitaciones a sus convoyes, al carecer de la autonomía suficiente de empuje, lo que le permitiría una mayor celeridad y potencia, redundando en beneficio del sufrido usuario, sobre todo si hubiese una variante que le uniese a Betanzos-Infesta, esto le permitiría un ahorro de tiempo en cada viaje de unos quince minutos, aumentando a su vez los sistemas de seguridad.
Para salvar a esta antigua línea ferroviaria nacida en 1913, habría que renovar los apeaderos de los núcleos más habitados, propiciando un incremento del servicio y la mejora del recorrido que se convirtiese en una línea de cercanías con una ruta que tardase como máximo 40 minutos en llegar a su destino. Dicha ruta no precisa de cuantiosas inversiones para hacerla rentable, es cuestión de expandir su base comercial y hacerlo efectivo a los usuarios en general, los logros se verían a muy corto plazo, lo que haría a esta olvidada línea tener una rentabilidad de la que carece y un servicio que el usuario valoraría de modo adecuado.
Todo es ponerse al tajo y ver los resultados, caso contrario se acabará por cerrar esta línea por falta de pasaje y una explotación ruinosa que terminará por desaparecer si no se toman las medidas adecuadas.