miércoles 25/11/20

Resistir trabajando

hay mucha gente que pese a su edad sigue al pie del cañón trabajando porque es su modo de entender la vida cotidiana, sobre todo autónomos y pequeños industriales, que arrastran con ellos a familias que llevan mucho tiempo trabajando en sus empresas y muestran interés en que sigan funcionando, es la dedicación de sus trabajadores y sobre todo de sus dueños, para que los empleados tengan una seguridad económica mientras tiran del carro todos juntos en unos momentos tan delicados como los que nos han tocado vivir, algo nuevo en nuestra histórica vida y de todo lo cual con precaución, responsabilidad y respeto, saldremos de esta vorágine virulenta que nos atenaza sanitariamente, socialmente y económicamente, por tanto todo el mundo resiste por diversas razones de índole empresarial y económico.
Aquellos mecenas del trabajo que se jubilaron después de 40 años luchando contra viento y marea en su empresa, saliendo adelante con mucho esfuerzo y  horas dedicadas a su tarea, el jefe, era el primero en llegar siempre y él último en salir y estaba ahí para todo lo que se necesitase, cuando se jubiló después de tantos años, hubo empresas que siguieron adelante, debido a su reemplazo en el puesto y otras se abocaron al cierre por falta de interés en asumir las tareas del que dejaba su puesto. Ahora y después de una larga lucha se les reconoce para el pago de su pensión, la totalidad de los años cotizados, es una ventaja que tendrán los nuevos pensionistas que estén en esas condiciones.
Ahora bien, hay otro núcleo importante, aunque quizás menos numeroso que el anterior, que con una edad ya avanzada siguen en la brecha cotizando como el primer día y al frente de su negocio, manteniendo el día a día con insistencia y la perseverancia que les caracteriza a estos modélicos trabajadores, alguno de los cuales lleva más de 60 años cotizando para la jubilación y todavía no tiene pensado retirarse, como bien dice; “mientras el cuerpo aguante” y es una persona que sobrepasa los 80 años y continúa en su puesto con la misma ilusión de cuando comenzó a trabajar y todos los días se levanta con la preocupación de lograr que su pequeña empresa siga en el camino marcado. No tiene prisa por jubilarse, se siente joven trabajando.
Su preocupación radica en que lo mismo que se reconocen los 40 años trabajados a los interesados, estima que a él y a los que se hayan en su misma situación le ocurra lo mismo y se tenga en cuenta, se respete y se pague una pensión acorde con los más de 60 años cotizados. Lo lógico es que cuando llegue el momento debiera ser así, la pensión debe adjudicarse con arreglo a la vida laboral del trabajo efectuado y de sus cotizaciones a lo largo de toda su carrera en el mundo laboral. Esta gente que vive por el trabajo y por el mantenimiento de sus empleados se merecen un reconocimiento de todos los organismos y de la sociedad también. Sin empresas no hay trabajo.

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