Previsiones de Cáritas

Se trata de una entidad sin ánimo de lucro 

Se trata de una entidad sin ánimo de lucro que ayuda a toda aquella persona necesitada que llama a su puerta, que siempre la tiene abierta para solucionar cualquier contingencia que se presente de un modo adverso. 
El servicio y organización social prestado es digno de reconocimiento, debido a que ninguna institución de estado, autonomía o poder local ha llegado al grado de acceder a todos los rincones de España con una eficacia absoluta. Los organismos oficiales no lo han logrado, pese a los avances que han hecho en los últimos tiempos. Todavía les queda un largo camino por delante para demostrar la eficacia de Cáritas. De hecho, los servicios sociales municipales trabajan con esta institución para solucionar los problemas de las muchas familias necesitadas y todas hallan respuesta en esta institución benéfico-social.
La advertencia de Cáritas de que tener trabajo ya no garantiza salir de la pobreza debiera hacer reflexionar a los mandatarios para incrementar los salarios y pensiones mínimas e incentivos sociales para evitar una grave situación de riesgo en la que está parte de la sociedad española, de lo que nadie está a salvo si las condiciones de nuestras vidas varían y nos vemos abocados a una situación límite, ya que más del 50% de las personas que acuden en busca de amparo y ayuda a Cáritas viven en hogares donde alguno de sus miembros trabaja, pero el salario no llega para financiar sus necesidades familiares. En este caso Cáritas presta también su ayuda para evitar que se caiga en la pobreza y la exclusión social. Hay que tener en cuenta que esta institución atendió en 2014 a más de dos millones de personas en territorio español, lo que confirma una cierta estabilidad en el número, pero este es todavía muy elevado, ya que el 73% son españoles o miembros de la Unión Europea.
El problema de cualquier crisis es que esta crece de una forma rápida y la pobreza se extiende como una mancha de aceite, afectando a muchas personas, pero su recuperación, al pasar la crisis, es muy lenta, quizás demasiado para el ánimo de las personas que la padecen y piensan que de ese pozo ya no saldrán jamás. Es una pesada losa anímica la que deben soportar con todos sus inconvenientes sociales.
De modo que tener un trabajo es una ayuda de inclusión social y una esperanza a lograr una vida mejor, pero ahora mismo ya no es suficiente. La ocupación no garantiza el bienestar, al estar más del 14% de la población en precaria situación salarial y otros muchos con contratos de máxima temporalidad que les hace imposible salir de la crisis permanente en que están instalados y esto provoca pobreza y exclusión social, algo que Cáritas no puede solucionar por sí sola, que depende del poder político y su modelo.