• Martes, 25 de Septiembre de 2018

El Popular y sus consecuencias

Nada es de descartar en las consecuencias de la deriva en que está inmerso

Nada es de descartar en las consecuencias de la deriva en que está inmerso el Popular. De momento en sus oficinas se ve preocupación por el futuro laboral de los trabajadores, mientras que el Ayuntamiento en un alarde de cinismo, dice que velará por los intereses de A Coruña, algo en lo que nadie cree, tras ver una ciudad en completo abandono.
Por otro lado ,está el problema al que se enfrenta la Fundación Barrié, con una inversión de nueve millones al año, que se queda sin financiación después de que el 2% de su capital en el Popular se quedase a cero. La entidad había ingresado en 2015 casi seis por el banco y otros cinco por su participación accionarial en el Popular. Todo esto después de que el Popular hubiese superado los test de estrés, tras los cuales, por tanto, no debería haber quebrado unos meses más tarde ¿Dónde y cuáles han sido las causas reales?
La absorción del Popular por el Santander hace que este grupo se convierta en el segundo en Galicia. El Pastor, en sus inicios denominado Jaime Dalmau y Compañía, se empezó a usar el nombre actual en 1925. Un año después nació el Popular y con el transcurrir del tiempo, ya el 2011, el Pastor suspendió los test de estrés y al año siguiente se pactó la fusión con una ampliación de capital de 2.500 millones. En 2016 se acordó otra ampliación de capital por el mismo importe, que es la que reconoce el Santander y por la que ofrece a los accionistas un bono canjeable en 2024, con la pérdida de su derecho a reclamación alguna sobre la absorción. Además se plantea un ERE, que afecta a unos 2.600 empleados El Popular aprueba el test de estrés bancario y en febrero de 2017 anuncia unas históricas pérdidas de casi 3.500 millones, abandonando Ángel Ron, la presidencia del banco. En mayo se vende la filial de crédito al consumo a Abanca por 39 millones, mientras que en abril la junta de accionistas del banco, presidida por Miguel Saracho, anuncia un plan de choque para reflotar el banco, aunque se baraja la posible venta o una ampliación de capital.
Ninguna de estas tres posibles medidas se llevaron a efecto. Se optó por la que no se había tratado en la junta. Su liquidación y sin autorización del Consejo, solo de forma unilateral y bajo la responsabilidad única de Saracho. Siendo entonces intervenido el Popular por Bruselas para evitar una posible quiebra, entregándoselo a continuación al Santander por un euro ¿Porqué al Santander y no a otra entidad?.
En definitiva el saneamiento del Popular se hizo a costa del accionista y el Pastor está en el punto de mira, entre venderlo a otra entidad, liquidarlo o quedar engrosado en el Grupo Santander. ¿Por cuánto tiempo? El Popular no pudo llegar a centenario, se le finiquitó con 92 años. El Pastor, con 242 a cuestas, está pendiente de un hilo en el devenir de su futuro. Las consecuencias para los accionistas, bonistas y titulares de planes de pensiones está por aclarar.