EL MUNICIPIO Y EL IBI

El gobierno local se halla en una encrucijada en la que se metió y no sabe como salir. Bueno es recordar que si una cosa ha de salir mal, saldrá mal. Esto es lo que acontece con una medida tan torpe como impopular, pero una vez tomado interinamente el acuerdo, hay que atenerse a las consecuencias. 
La Marea está perdiendo todo el entusiasmo que en un principio constituyó su llegada y la simpatía por esta nueva casta que nada difiere de los viejos asientos, de modo que en los ciudadanos de a pie comienza a vislumbrarse un acentuado desánimo hacia los inquilinos de María Pita.
Después de una continuada inacción municipal en todos los órdenes que se observa hasta el momento, acompañan ahora la decisión poco afortunada de querer cobrar el IBI cuando apenas hace cinco meses que se pagó el del ejercicio que acaba de finalizar. Por lo que se ve en vez de favorecer a las clases trabajadoras, se las penaliza por ser propietarias de una vivienda y, por tanto, ha de pagar el IBI cuando al Gobierno local de turno se le antoje, sin respetar los plazos de recaudación y, por tanto, con un régimen jurídico a su voluntad, no de equivalencia entre gobernados y gobernantes 
¿Cuáles son las causas extraordinarias o de calamidad para llegar a esta situación, penalizando al ciudadano por obligación o imperativo legal, sin ninguna otra opción como es la habitual del pago reglamentado del IBI en el periodo establecido de septiembre-diciembre?
Parece como si el Gobierno local practicase el desgobierno en el municipio. Estas son medidas impopulares y se notan cuando se va al bolsillo de contribuyente de manera injustificada en tan corto espacio de tiempo. Por tanto, es preciso que la Marea tome conciencia de que este no es el camino correcto, ya que sufrirá un fuerte varapalo en los siguientes comicios. Lo mismo le acontecerá al PSOE por su apoyo. Rectificar es de sabios y la Marea tendría que dejar anulada esta decisión, pero lejos de hacerlo tomó la equivocada de nuevo de seguir en su postura, salvo que ahora será el cobro del 5 de mayo al 5 de septiembre. Pero los más perjudicados son los contribuyentes con sus recibos domiciliados, que lo habrán de pagar antes que nadie, salvo que den orden a la entidad bancaria de que no se pague dicho recibo y se haga en septiembre por ventanilla, como los demás contribuyentes.
No cabe duda de que estas posturas de cambio restan credibilidad a la Marea, dando claras señales de debilidad al frente del Gobierno municipal, como si aquellas funciones les quedasen grandes en el desempeño de sus obligaciones como representantes del pueblo coruñés.