¿Hay muchas casas?

Al cierre del 2015, había en España más de 25,5 millones

Al cierre del 2015, había en España más de 25,5 millones de viviendas; no sabemos si son muchas o no, pero con respecto al número de habitantes, representa casi dos por vivienda, tirando por lo alto en el grado de ocupación. Por lo que, posiblemente, sea un desfase constructivo con respecto a las necesidades reales de espacio vital y de los propios ciudadanos. Abundan las casas vacías, muchas de ellas en precaria situación de mantenimiento, mientras que otras se hallan en plena ruina y abandonadas a su suerte, al tiempo que otras han sido demolidas y los solares están a la espera de nuevas oportunidades de edificar.
Cuando aún hay mucho esqueleto de casas sin finalizar y otras quedaron paradas en sus cimientos a causa de la crisis, lo curioso de esta situación en las viviendas de primera ocupación o principales, que en dicho año ascendía 18,970 millones, algo menos de los 19 millones desde el año 2011. Mientras que las de segunda ocupación, es decir las ocasionales o temporales, suman 6,560 millones, de modo que la vivienda principal representa el 74% y el resto es temporal.
El aumento en este apartado se viene registrando entre 2006-2008, cuando muchos mantenían la creencia de que aquello no tendría fin y era algo natural debido a la fuerte demanda y la situación económica de España. Sin embargo, otros apuntábamos que esta burbuja estallaría más temprano que tarde y las consecuencias fueron las que pusieron a cada uno en su lugar. Es lo que tiene la tozudez de no ver más allá de lo que te dice el sentido común.
Lo mismo aconteció con los tulipanes holandeses en el siglo XVIII, por cuyos bulbos se pagaban fortunas hasta que todo aquel tinglado se vino a bajo. Esto fue lo que aconteció en España con el sector inmobiliario en su particular burbuja; nos hizo despertar de un amargo sueño para pasar a la realidad de la historia de que todo lo que sube sin control acaba por caer con la misma velocidad a la que subía y en el camino deja a miles de afectados cogidos en medio de esta locura desmesurada.
Galicia no ha estado al margen de lo acontecido en el resto de España y las consecuencias se han dejado notar con la misma intensidad, porque se había convertido en la fuerza de trabajo más demandada.
¿Son muchas o pocas las viviendas existentes? En realidad, para la población española en su conjunto son demasiadas y gran parte de ellas tardarán muchos años en poder ser vendidas a posibles compradores. Muchas se edificaron en parajes donde nunca se podrán vender o cuya venta, salvo una rebaja cuantiosa en el precio, es casi imposible. Quedará un parque de esqueletos en medio de nuestro paisaje y otras muchas casas vacías en todas las urbes y pueblos de España por no tener fácil salida, mientras otras continúan degradándose y arruinándose cada día un poco más. Fue un gran fallo, con graves consecuencias.