La Marea y su delicada situación

Pocas agrupaciones políticas han dado tanto juego

Pocas agrupaciones políticas han dado tanto juego en la vida municipal y no precisamente por los méritos contraídos, sino todo lo contrario. La dejación, la inacción y la nula fuerza de voluntad para superar los problemas han llevado a la Marea a un demérito político sin precedentes en la historia municipal de la ciudad coruñesa.
Los problemas no solucionados y los nuevos creados por la Marea le lleva a una multitud de frentes abiertos en todos los sectores, pero sin ánimo de cerrar algunos de ellos, entre los cuales está el escaso o nulo entendimiento con el Partido Socialista, que le llevó a ocupar la alcaldía de una plaza importante en Galicia, como es y ha sido siempre desde tiempo inmemorial la ciudad de Cristal (en palabras de doña Emilia Pardo Bazán)
Todo este devenir da su inicio con la demora en la aprobación presupuestaria y de unos recortes que no gustaron a ningún grupo de la oposición, dado que la Marea usa como piedra angular el ser la víctima en todo este asunto de incomprensión política, en lugar de ponerse al tajo y sacar adelante de acuerdo con el grupo socialista los desajustes existentes. Lo malo es que no se habla con nadie de la oposición y tendrá difícil sacar cualquier proyecto de la ciudad adelante sin el inestimable apoyo de los socialistas, al gobernar la Marea en extrema minoría.
Debido a esta insolidaria actitud se produce una brecha entre los cuatro grupos que conforman el arco municipal, sabiendo la Marea que los socialistas tienen la llave de su gobernabilidad tanto en el apoyo a los mareantes, como si decide cambiar de actitud y llegar a un acuerdo con los populares. Lo que irrita a la oposición es la desconfianza que existe de forma mutua entre esas cuatro formaciones y de este manera no se puede tener voluntad negociadora, ni llegar a ningún tipo de acuerdo factible para las partes, lo que perjudica a todos, incluidos a los ciudadanos que ven con ojos atónitos lo que sucede en su municipio.
Los reproches y las culpas son constantes y mutuas, mientras el tono de la palabra va subiendo peligrosamente para acabar en broncas y desencuentros. Para la Marea es una diferencia política en el pensamiento con los socialistas, pero estos lo interpretan como un juego macabro puesto en marcha sin ninguna finalidad, lo que nos lleva a un camino sin retorno y un viaje a ninguna parte puesto en escena por la Marea, que no sabe lo que quiere, ni tiene en cuenta las necesidades políticas y sociales de una ciudad que llegó a ser pujante como pocas y siempre sobrevivió a las adversidades.
Un año da para mucho, pero la Marea apenas hizo nada ¿Qué harán los socialistas para cambiar el rumbo? Habrá que esperar y ver.