La fiesta de San Juan

No se sabe muy bien por qué, la Marea se obstina en el enfrentamiento

No se sabe muy bien por qué, la Marea se obstina en el enfrentamiento sistemático con las instituciones ciudadanas, las cuales tienen por costumbre trabajar por el bien de la ciudad coruñesa, su progreso, su bienestar económico y social, pensando en sus fiestas y programando sus eventos con antelación y bien hacer. Aunque últimamente entre populares y mareantes traen de calle a los coruñeses. Los segundos, desde que desembarcaron en palacio, se han opuesto de un modo frontal a todo lo referente a la Comisión de las Hogueras de San Juan, en especial al papel que conlleva el de las meigas; tan mal va la cosa que incluso se llevó al pleno el tema. Ahora puede acontecer que esta fiesta deje de tener el título de Interés Turístico Internacional.
En las fechas en que nos hallamos, el municipio aún no formalizó los permisos y la Comisión de las Hogueras avisa de que el programa carece de actividad; la parte económica está solucionada gracias a los patrocinios que dicha Comisión logró. Cabe la posibilidad de que solo se haga la quema de las hogueras. Del resto de las actividades que rodean a San Juan no se sabe nada. La alarma sonó cuando la Marea planeó la supresión de una serie de actos, como el encendido de la hoguera por parte de la meiga y la cabalgata o la misma verbena. Así las cosas solo se podrán encender si el Ayuntamiento lo permite las hogueras populares y hasta que el cuerpo aguante con viandas, charlas y buena bebida, para luego entrar en acción los operarios de limpieza y dejar aquello pulcro para los bañistas que les suceden y darse un buen baño en honor de San Juan.
Las trabas puestas por la Marea se han cumplido y desde el municipio han decidido eliminar de la noche mágica los actos previstos con la supresión del tradicional encendido de la hoguera y la verbena popular, escudándose en el desarrollo de su propio programa cultural, que a la vista de los antecedentes, parece más una excusa que una realidad. Se trata de excluir a la Comisión de las Hogueras de San Juan de todo el protagonismo que acumuló durante años y borrar esta institución de un plumazo. Entre las prohibiciones está la supresión de parte del desfile en el itinerario a recorrer evitando que este llegue a María Pita. Bajo la etérea disculpa de que tiene que proteger su propio programa, algo así como sácate tú, que me pongo yo. O como dijo aquel caballero que iba a las guerras de Granada: “Somos gallegos, pero no nos entendemos”.
Las diferencias entre la Comisión y el Ayuntamiento han sido palpables desde la pasada temporada y los desencuentros se aprecian de forma mutua. Como ejemplo baste el veto municipal en el Círculo de Artesanos, donde una funcionaria municipal dejó claro “por orden expresa del alcalde, que la meiga mayor no acuda al evento”. Ver para creer en lo que ha terminado el festivo de San Juan, que al señor Negreira le costó la Alcaldía, por el traslado de la festividad del Rosario y ahora la Marea se desmarca y hasta es posible que este año, al paso que vamos, no quede de San Juan ni el recuerdo de las hogueras.